Los niños de la guerra sonríen

50 chavales bosnios llegan a Madrid para pasar un verano en España lejos del horror

Los 50 niños y niñas de Bosnia Herzegovina que llegaron ayer a Madrid sonreían con timidez ante el enjambre de cámaras y fotógrafos que les recibieron en el aeropuerto de Barajas, entre los aplausos de los curiosos que se agolpaban ante las puertas de salida. Todos los niños, que tienen entre 10 y 14 años, llevaban puesta una gorra blanca de Médicos. del Mundo, una de las asociaciones que ha organizado el proyecto de acogida. "Parece mentira que estén aquí" comentó emocionado un miembro de esta asociacion, que había acompañado a los chavales desde Mostar."El objetivo es ayudar a los chicos a superar las secuelas de la guerra y de la convivencia diaria con el odio", explicó Isabel Menchón, de la organización Paz Ahora, encargada de la estancia del grupo. Los organizadores de sean que, al menos durante el mes que van a pasar en España, puedan dejar atrás los horrores de la guerra. Porque, aunque sonrían y jueguen, la historia que relatan estos niños es una historia de muertes y desolación.

Aleksandar Andric, un serbio de 14 años, explicó, en un tono tan bajo que era difícil oírle, que su padre había muerto en la guerra y que su madre estaba gravemente herida. A Sanel Poskivic le falta un brazo. Y Merdo Maja, también de 14 años, contó que la guerra le había arrebatado a su hermana de seis. Todos llevan la imagen de la muerte grabada dentro del alma.

Esta semana, la ayuda de Madrid a la capital bosnia, Sarajevo, se ha traducido en 200 toneladas de alimentos. El primer convoy partió el martes con 45 toneladas de comida. El segundo, con 156, salió esta madrugada" informa Begoña Aguirre. Y mañana, el grupo municipal socialista propondrá en el pleno que Madrid se hermane con Saravejo y que se amplíe el plan de cooperación y ayuda.

Por ahora, los chavales partirán. hacia distintos campamentos en Madrid, Alicante y Asturias, donde convivirán con niños españoles "para que se contagien de las experiencias positivas de otros niños de su edad que viven la paz", explicaba Jaqueline Trillo, directora del campamento de Alcalá de Henares adonde irán el sábado.

"A los niños de cinco o seis años les hemos tenido que explicar que los bosnios no son extraterrestres" bromeaba con semblante serio. Los miembros de Paz Ahora les han facilitado un vocabulario mínimo para comunicarse entre ellos. "Para que se den cuenta de que la convivencia con otras culturas no tiene por que generar conflictos, como ha ocurrido en la ex Yugoslavia", explicó una portavoz de Paz Ahora.

Los niños son bosnios musulmanes, serbios y croatas, un pequeño ejemplo de lo que antes era Bosnia Herzegovina. Ahora, en Madrid, podrán convivir en paz y quizá olvidar durante unos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 26 de julio de 1995.

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