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Mauri y Escartín, en libertad

Dos españoles han recuperado la libertad de expresión. Partieron como équipiers de lujo, pero la evolución del Tour ha permitido a Fernando Escartín y Melcior Mauri desplegar sus alas en provecho propio. Y por ahora han demostrado que lo tienen, los dos acompañan a Induráin entre los 10 primeros de la general. Mauri, octavo, y Escartín, décimo, tras pasar los Alpes con nota. Ahora buscan el triunfo de etapa para redondear.Escartín, de 27 años, pudo el miércoles, subiendo el Alpe d'Huez con el grupo de escapados, olvidarse de su líder, Rominger. El suizo se quedó en la Croíx de Fer y Escartín empezó a jugar sus cartas. Capacidad escaladora y entrega. Poco pudo hacer ante el vuelo de Pantani y el rodillo de Induráin, pero terminó sexto. Sobre sus espaldas, que ya han ganado la Vuelta a Aragón y los Valles Mineros, recae ahora parte de la imagen del Mapei.

Mauri juega la carta de comodín. "Melchor", dice su director, Manolo Sáiz, "tiene que recordar que derrotó a Induráin en la Vuelta del 91 y que puede volver a ser el de entonces". Mauri, que no, esconde que volvió al ONCE por dinero aunque en su nuevo equipo ha encontrado "un gran clima" para expresarse, repite. "Salí a ver cómo iba, a intentar pasar la montaña y jugar a fondo en las contrarreloj", explica el corredor catalán. "Ahora me doy cuenta de que estoy, si no al mismo nivel, muy cerca de mi estado en la Vuelta que gané".

Mauri y Sáiz se necesitan, aunque, a veces, en su relación salten chispas. En el Tour se ha reencontrado, Sólo le falta una victoria de etapa. "Quedar entre los 10 primeros no estaría mal, pero la gente recuerda más un triunfo de etapa". La estrategia del ONCE se aclara: unos cuantos, como ayer Breukink, a meterse en escapadas. Un día de estos se verá a Mauri.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de julio de 1995