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Steffi Graf, acosada por el fisco

Tres fiscales y siete inspectores de Hacienda han registrado la casa de la tenista

Varios fiscales e inspectores de Hacienda registraron, el pasado 23 de mayo a primeras horas de la mañana, la casa de la número uno del tenis mundial, la alemana Steffi Graf, de 26 años, en el pueblo de Brühl, de unos 14.000 habitantes, situado en el sur de Alemania, según confirmaron ayer fuentes oficiales. El registro, realizado con mandato judicial por sospecha del delito de evasión de impuestos, dio como resultado que los investigadores se incautaran de abundante material, que requiere un largo proceso de estudio por parte de los inspectores de Hacienda. Se estima que este examen puede prolongarse durante varios meses, hasta comprobar si existen elementos para procesar a la tenista o a su padre por presunto delito fiscal.En una democracia, cuando llaman por la mañana a la puerta, ya se sabe que no es el lechero desde que la leche se vende empaquetada en los supermercados. Lo más probable es que sean los inspectores de Hacienda, que, según el periódico sensacionalista Bild Zeitung, se presentaron en la casa de Graf sin previo aviso. Graf no se encontraba ese día en casa y no parece que la visita del fisco haya hecho mella o roto el equilibrio psicosomático de la bien dotada tenista alemana. Desde el incidente, Graf ha añadido a su brillante historial nada menos que dos victorias en torneos del Grand Slam, en Roland Garros y Wimbledon. En ambos derrotó a la española Arantxa Sánchez Vicario, quien no pasa por semejantes problemas al tener fijado su domicilio fiscal en el principado de Andorra.

El periódico de la región Badische Neueste Nachrichten levantó la liebre del registro en la casa de Graf e informa que los inspectores investigaron también en cuentas bancarias de la tenista y su padre, que durante mucho tiempo se encargó de llevar los negocios de la campeona. La fiscalía encargada del caso es la de Mannheim, especializada precisamente en delincuencia económica. Los fiscales se han negado a facilitar la cifra de la presunta cantidad de impuestos defraudada y se escudan en el artículo de la ley que garantiza el secreto fiscal para no dar ninguna información.

Bild afirma que en el registro participaron nada menos que tres fiscales y siete inspectores de Hacienda. Dada la fortuna de la tenista, estimada en más de 100 millones de marcos (8.700 millones de pesetas al cambio actual), parece justificado el despliegue de personal realizado. De forma extraoficial se ha sabido que la investigación se dirige en primera línea contra el padre de Graf y los supuestos hechos delictivos se remontan a años pasados. Ello no impide que contra la tenista también se pueda abrir un sumario por tratarse de una persona Sujeta a obligaciones con el fisco, aunque no se ocupase ella misma de esas cuestiones. El padre de Graf se encargaba de sus finanzas, al menos hasta que surgió el escándalo de una modelo que intentó chantajearlo con la historia de que mantenía una relación amorosa con él.

La visita, que tocó el timbre sin previo aviso, no le quitó a Graf el gusto por su pueblo, adonde regresé el pasado lunes tras la victoria en Wimbledon y donde la recibieron con todos los honores. Aseguró la tenista que, aunque haya comprado un piso en la cercana ciudad de Heidelberg, la residencia familiar 3, el centro de su vida seguirá en. la casa de Brühl, ese oscuro objeto del deseo para los inspectores de Hacienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de julio de 1995