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Un hotel sobre raíles

Renfe y su coega portuguesa habilitan tren de gran lujo de Madrid a Lisboa

Madrid Viajar en tren de Madrid a Lisboa ha dejado, de ser una tortura para convertirse, si se tiene dinero, en un placer. La compañía Renfe y su colega portuguesa han habilitado un tren de superlujo que une diariamente arribas capitales ibéricas.

El Lusitania Trenhotel, un Talgo pendular similar en comodidad y servicios al que, por ejemplo, enlaza hoy Madrid con París, relevó el pasado 7 de mayo al rancio expreso nocturno incapaz de disimular los traqueteos del tramo férreo extremeño.

No busca este nuevo tren la meteórica velocidad del AVE: su objetivo es la comodidad, destaca José Vidal, gerente de Largo Recorrido Renfe.

La distancia (unos 600 kilómetros) es la misma. No así el tiempo del trayecto (10 horas), ni el medio. El Lusitania Trenhotel dispone de cabinas dormitorio con una, dos y hasta cuatro camas (con ducha y aseo) y cafetería con servicio de restauración.

Para los bolsillos menos holgados, hay plazas sentadas, de primera o segunda clase: para todos, los gustos, y según los responsables del área de Largo Recorrido Renfe, también para todos los bolsillos.

Un trayecto de ¡da y vuelta en un coche cama de gran clase cuesta 40.000 pesetas, y 17 000 en clase turista. En un asiento de primera clase, ir a Lisboa y regresar a Madrid vale 14.400 pesetas, y en segunda, 10.800. Para grupos y parejas hay ofertas especiales.

El tren pendular sale de Chamartín (Madrid) alas 22.30 y llega a la estación de Santa Apolonia, en la capital portuguesa, a las 8.30. Toda la noche. Su velocidad, media es de unos 90 kilómetros por hora. "Podríamos llegar mucho antes, pero la idea es que el viajero descanse en el tren y llegue a la ciudad a una hora comercial, sin necesidad de buscar un hotel", señala Vidal. Si no en tiempo, el gerente de Largo Recorrido Renfe entiende que este nuevo tren si está capacitado para competir en servicios con el avión.

El Lusitania Trenhotel es fruto de un convenio que firmaron ambas compañías el pasado mes de abril. Costes e ingresos de la explotación del tren son compartidos; en una proporción del 36% por los Ferrocarriles Portugueses (CP), y el 64% restante, por Renfe, en función de la longitud de la línea en cada uno de los países.

¿Por qué España y Portugal se unen ahora en un proyecto ferroviario y comunican sus capitales con un confortable tren valorado en 1.400 millones de pesetas? El espectacular crecimiento del número de viajeros entre ambas capitales y el convencimiento recíproco de que los encantos de la capital lusa y sus alrededores (la histórica Sintra, la majestuosa y transparente bahía de Cascais, las playas de Estoril ... ) comienzan a ocupan un lugar destacado entre las apetencias turísticas de los madrileños, entienden fuentes de ambas compañías ferroviarias.

Los datos están ahí: en 1994, el defenestrado y convencional expreso Madrid-Lisboa registró una ocupación de 155.000 viajeros, cifra récord. Y las expectativas son aún halagüeñas: la histórica capital lusa será sede en 1998 de una exposición universal, como lo fue Sevilla en 1992.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de julio de 1995