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Cartas al director

¡Voilà España!

Voy a intentar describir de la forma más correcta y breve la incompetencia de las instituciones representativas de España en Suiza (Ginebra). En un país como la Confederación, en el que te sientes en todo momento extranjero, tu deseo de recibir una buena acogida por parte del consulado, misiones españoles permanentes... aumenta.Demasiado bien acostumbrada a la politesse suisse, una se olvida por completo de la amabilidad y disposición de algunos funcionarios españoles. La manutención de estos señores representa unos gastos indudablemente elevados, pero ignoro hasta qué punto necesarios. ¿Realmente vale la pena tener sentados a estos señores al otro lado del mostrador? Considero vital la existencia de dichos organismos, cuando estás a mil kilómetros de distancia de tu casa te reconforta la seguridad de saber que por cualquier problema que surja, existe un pedacito de tu país que te va a echar una mano. Desgraciadamente en Suiza no es el caso.-

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