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La codiciada herencia de Julio Muñoz Ramonet

El Ayuntamiento de Barcelona investiga sus derechos sobre dos palacetes con 400 pinturas,

El financiero Julio Muñoz Ramonet fue polémico en vida y lo sigue siendo cuatro años después de su muerte. Estraperlista con suerte, tacaño como pocos, rey de la noche barcelonesa de la posguerra, huido de la justicia española, Julio Muñoz Ramonet dejó en 1991 al Ayuntamiento de Barcelona el patrocinio de una fundación que nunca ha llegado a crearse. Una fundación dotada con dos palecetes situados en el centro de la ciudad en los que reposán más de 400 pinturas. Pero el Ayuntamiento no se ha enterado de este legado hasta hace unos pocos meses, cuando se lo hizo saber un despechado ciudadano alemán al que las cuatro hijas del financiero se han negado a reponer un antiguo préstamo.Muñoz Ramonet se hizo millonario en los 40 de la mano del estraperlo. Levantó un emporio textil que empleaba a 45.000 trabajadores. Fue propietario de dos grandes almacenes míticos en Barcelona, El Águila y El Siglo, en comandita con el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Hizo negocios en Japón, Tailandia, Filipinas, Cuba.

Llegó a crear dos bancos en Suiza. Pero su imperio fue declinando. El cénit de su caída lo marcó la quiebra de la Compañía Internacional de Seguros, que le obligó a huir a Suiza en 1986 para escapar de la justicia.

Allí falleció, el 9 de mayo de 1991, en una habitación del hotel Quellenhof de Bad Ragaz (Saint Gallen). Años antes, el 20 de abril de 1988, el financiero firmó su testamento, en el que ni siquiera mencionaba a sus cuatro hijas: Carmen, Isabel, Alexandra y Helena Muñoz Vilallonga. El testamento estipulaba la creación de una fundación a su nombre bajo el patronato de la. ciudad de Barcelona. La fundación quedaba dotada con dos soberbios palacetés de las calles de Avenir y de Muntaner, en la parte alta de Barcelona, y todo su contenido: más de 400 pinturas, entre ellas ocho Goyas y obras de Zurbarán, Gainsborough, Claude Monet, Tiziano, Rembrandt, Murillo, Utrillo, Mariá Fortuny, El Greco, Rigaud, Winterhalter, Grunewald, Eugenio Lucas, R. Ribera, etcétera.

Al Ayuntamiento de Barcelona nunca le ha llegado información oficial sobre el testamento de Julio Muñoz. Seguramente por el interés de las cuatro hijas del financiero, que desde la muerte de su padre "han logrado que todos los herederos renunciaran, previa indemnización, a sus derechos testamentarios", señalan fuentes que prefieren guardar el anonimato. Josep Bernat Sans, un abogado barcelonés que trabaja para las cuatro hermanas Muñoz Vilallonga, afirma: "Ese testamento es nulo porque estaba escrito en alemán; el señor Muñoz no hablaba alemán y no sabía lo que firmaba". Según Bernat, los palacetes en litigio "nunca fueron de don Julio". "El testamento le fue leído al señor Muñoz por el notario, que estaba sentado junto a él y le traducía palabra por palabra al francés. Esto en el cantón de las Frisas es correcto", matizan las fuentes contrarias.

El Ayuntamiento de Barcelona ha tenido noticia de sus derechos gracias a una carta enviada el 29 de noviembre pasado por Bernd Walter, un antiguo colaborador de Muñoz Ramonet que ha reclamado inútilmente a las cuatro hermanas un préstamo de 30.000 marcos (2,6 millones de pesetas) que le hizo años atrás al financiero. "Los servicios jurídicos están investigando cómo está la situación porque hay muchas reclamaciones. Está todo muy liado. Muñoz Ramonet tenía un entramado de 30 sociedades instrumentales y el proceso judicial puede ser eterno", afirman en el ayuntamiento

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de mayo de 1995