Un ex miembro de Terra Lliure exculpa a 10 acusados a los que él había implicado

Josep Maria Granja, uno de los 25 acusados de pertenecer a Terra Lliure y que se acogió a los beneficios de la reinserción al ser detenido, intentó Ver exculpar en la Audiencia Nacional a una, decena de sus compañeros a los que él mismo había implicado dije uyudaron en dentista catalana pasaron a simples amigos que e ayudaron cuando lo necesitó, según su nueva misión. Dos procesados señalaron a Josep Musté como la persona que captaba a los miembros de Terra Lliure.

El fiscal, Jesús Santos, insistió varias veces a Granja sobre el cambio de testimonio que estaba haciendo y le recordó que se había acogido a los beneficios de la reinserción al ser arrestado, en, la primavera de 1992. Granja, que está en situación de libertad y se enfrenta a una petición de 17 años de cárcel, modificó ayer su anterior declaración y afirmó que implicó a una decena de sus compañeros de banquillo "por estar sometido a torturas".La alegación de malos tratos fue reiterada machaconamente por otros cinco procesados. Uno de ellos llegó a decir que hasta el guardia civil que conducía el vehículo en que se hacía su traslado le pegaba. Otro justificó no haber comentado los malos tratos al testificar ante Baltasar Garzón, instructor del caso, "por la complicidad entre juez, forense y Guardia Civil".

Según la nueva versión de Granja, sus amigos le ayudaron cobijándole en sus casas "porque estaba pasando por una depresión" "pero", puntualizó, "sin saber que era miembro de Terra Lliure". El acusado matizó que los problemas depresivos los tuvo después de colocar un arte facto explosivo, en septiembre de 1990, que le causó heridas a él mismo.

Granja explicó que ingresó en Terra Lliure, donde tenía el alias de Iceberg, a finales de 1989 y que fue reclutado por Musté, otro de los procesados, que declaró el pasado lunes. También admitió haber recogido detonadores, cloratita, temporizadores y un revólver.

El nombre de Musté lo volvieron a mencionar otros dos procesados, que reconocieron haber militado en el pasado en Terra Lliure: Francesc Puy Cuevas y Francisco Javier Tolosana. Puy afirmó que Musté le encargó que formase el comando Barcelona mientras que a Tolosana le correspondía encargarse de la zona de Tarragona, donde vive.

Este último manifestó que en Terra Lliure no existía jerarquía de mando: "Cada uno decidía las acciones y las llevaba a cabo. Nos pasábamos material cuando hacía falta". Tanto Tolosana como Puy, que también se acogieron a la reinserción, aseguraron que ya no tenían nada que ver con acciones violentas.

María del Carmen Pérez Buj y Luisa Ruiz Arellano, que resultaron heridas por un artefacto que explotó en una oficina barcelonesa del Inem en mayo de 1992, se presentaron ayer para testimoniar su condición de víctimas de Terra Lliure pese a que ese atentado concreto no es objeto del macrojuicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de abril de 1995.

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