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El PS portugués abre su campaña proclamando el fin de mayoría de Cavaco

"La vieja mayoría está agotada. El cavaquismo fracasó. No os prometo milagros sino una alternativa política de futuro y una nueva estrategia para el desarrollo de Portugal", dijo anoche el secretario general del Partido Socialista portugués (PS) y candidato a primer ministro, Antonio Guterres, en el acto final de los "estados generales para una nueva mayoríaMiles de personas llenaban por completo el Coliseo de los Recreos, el mayor teatro lírico portugués para asistir al mitin de lanzamiento de la campaña electoral de los socialistas. Hacía mucho que no se asistía a una fiesta tan entusiasta y tan participada por parte de la oposición. Para agrupar a su alrededor todas las corrientes políticas desencantadas con diez años de Gobierno hegemónico del Partido Social Demócrata (PSD), los socialistas han abdicado no sólo de sus símbolos sino también de toda referencia a la izquierda.

La bandera y el himno nacionales, una poesía de Miguel Torga y la presencia al lado del secretario del PS del rector de la Universidad de Coimbra y del ex dirigente comunista Vital Moreira eran los emblemas de la nueva imagen. En el acto final de la reunión 25 personalidades representativas de la nueva mayoría que los, socialistas quieren llevar al poder después de los comicios legislativos del próximo octubre firmaron un "contrato de legislatura", extenso documento de 125 páginas que recoge centenares de propuestas para todas las áreas de la gobernación.

Una lista encabezada por dos ex campeones olímpicos del maratón, Carlos Lopes y Rosa Mota, en la que figuran, junto a destacados dirigentes socialistas, ex comunistas, ex socialdemócratas y ex democristianos, que en su mayoría fueron miembros de los gobiernos que se sucedieron en Portugal en los años de la transición democrática.

La fiesta relegó a un segundo plano algunas de las promesas más originales del candidato a primer ministro: el ingreso mínimo prometido para todas las familias portuguesas y la atribución del 1% del producto interior bruto al presupuesto para la enseñanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de marzo de 1995