Una comerciante impide la entrada a un hombre de origen marroquí
Michel Meyer, un francés de origen marroquí propietario de una peluquería de lujo junto al Retiro, sufrió el miércoles una experiencia que califica de racista y humillante. Hacia las siete de la tarde, este hombre, de pelo y tez muy morenos, llamó a la puerta de un distinguido comercio de sofás y tapicerías al comienzo de la calle de Núñez de Balboa (Salamanca). Pero no le abrieron.Toqué el timbre, y la señora me miró de arriba abajo sin abrirme y me hizo una señal negativa con la mano; dentro estaban ella y cuatro clientes", relata Meyer, una persona acomodada que viste con elegancia. "Me quedé sorprendido y volví a llamar durante unos minutos pero no me hacía caso", añade.
"Pasó una patrulla de agentes municipales, y les conté mi problema", apostilla. "Ellos hablaron con la dueña, que comenzó a disculparse diciendo que me había confundido con otra persona. Yo hubiera entendido que no me abriese si hubiera estado sóla 0 si yo estuviera drogado o borracho, pero si no me dejó entrar fue por mi aspecto de magrebí", continúa. "En seis años que llevo en Madrid jamás me ha ocurrido nada igual", concluye.
La dueña del local replica: "Es verdad que no le abrí, le vi y no me gustó su cara agitanada, me dio miedo". "Me recordó a alguien, creo que de origen mexicano, que me intentó robar hace dos años; desde entonces tengo pánico a las personas de piel muy oscura", añade. "Éste es un establecimiento de cierta clase, y tampoco entra cualquiera", apostilla. "Yo no soy racista, ya le pedí mil disculpas", concluye.


























































