Decenas de miles de personas, bloqueadas en las carreteras de los Alpes franceses
Varias decenas de miles de personas que se dirigían a las estaciones de esquí de Saboya, en los Alpes franceses, quedaron bloqueadas por el mal tiempo y se vieron obligadas a pasar la noche del sábado al domingo en sus propios vehículos en condiciones muy precarias, en medio de un formidable embotellamiento.Aguijoneados por el deseo de ser los primeros en llegar a las pistas, numerosísimos automovilistas consideraron exageradas las advertencias de las autoridades sobre el peligro de avalanchas e ignoraron los avisos de la policía sobre el cierre de las rutas de acceso a Tignes, Val de Isére y otras estaciones de invierno de la región. Varios miles de automovilistas intentaron también, después del mediodía y durante la tarde del sábado, llegar a la ciudad olímpica de Albertville, redoblando el caos general.
A pesar de los consejos de la gendarmería de que los viajeros durmieran en los valles, los automovilistas inundaron aparcamientos y carreteras en una avalancha imparable. A la caída de la noche, largas filas de usuarios se formaban ante los retretres públicos y las cabinas telefónicas parecían a punto de ser asaltadas. Todos los restaurantes de la región de Albertville estaban desbordados. "Es nuestro mejor día del año, las neveras están vacías", declaró el gerente de un restaurante McDonald,
Las familias tapizaban los vehículos con mantas, colchonetas y abrigos para pasar la noche de la manera más confortable posible. "Están decididos a quedarse, no podemos hacer nada. Hay incluso bebés dentro de los coches", señaló un policía.
El alcalde de La Batie admitió, después de evaluar la situación sobre el terreno, que estaba completamente "estupefacto". Varios ayuntamientos han reabierto escuelas, gimnasios y salas de fiestas para acoger a los turistas de invierno.
En otras localidades, como Moutiers, donde la policía ha intentado también detener el avance de los automovilistas, todos los hoteles han sido asaltados: no sólo las habitaciones, sino también los salones, los comedores y las recepciones han servido para pasar la noche.
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