Aznar, el impaciente
Nunca antes se había visto en este país a un político tan nervioso y con tantas prisas por sentarse en la poltrona de la presidencia del Gobierno tal como está demostrando diariamente Aznar desde su llegada a la presidencia del PP. Y es tanta su impaciencia que no le importa conseguirlo a costa de lo que sea, aunque para ello se haya de desestabilizar el país y perjudicar su economía. De momento eso es lo que está consiguiendo con esa pelmaza cantinela de elecciones anticipadas y con la adopción de esa actitud tan catastrofista. La Constitución le permite que, sin tanta parafernalia, pueda llegar al poder mediante una moción de censura que, de tener agallas, ya habría presentado. Así nos enteraríamos todos de qué programa tiene, si es que tiene alguno.-


























































