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La revista "La Más Bella" resucita con ansia de libertad

Aquello parecía el metro en hora punta. La sala de teatro alternativo El Canto de la Cabra rebosaba anteanoche de personal de lo más variopinto. Con un aforo de 70 almas, había por lo menos tres veces más. El motivo era la presentación del segundo número de la revista La Más Bella, que, tras más de un año de preparación, con nueva cabecera y nuevo formato, sale a la luz cómo escaparate de los trabajos más personales de jóvenes crea dores (ya sean dibujantes, fotógrafos o escritores), sin ánimo dé lucro -cubrir gastos ya es suficiente- y con vocación de libertad. Como dice uno de sus responsables, el grabador Juanjo el Rápido, Ias ilusiones son muchas, pero los eternos problemas de las publicaciones independientes -distribución, falta de medios- son enormes". El recinto parecía un quién es quién del mundillo alternativo madrileño cerveza en mano. Como (ira de esperar, muchos de los cerca de 60 colaboradores de La Más Bella -que han donado sus trabajos desinteresadamente- se pasaron por allí. Entre ellos, pudo verse a ilustradores y dibujantes como Federico del Barrio (uno de los dueños de la sala y autor teatral, además de historietista de fuste), Raúl, Javier Olivares, Mauro Entrialgo o Juan Berrio. Algunos, incluso, aprovecharon la ocasión para combinar el ocio con el negocio, como Manolo Hidalgo, que repartió ejemplares de su fanzine El Perrito Piloto. Los corrillos y murmullos no los pudieron sofocar las actuaciones musicales previstas (desde el power pop de Berlín Supersónica TV hasta las tonadas de Perico Villar, pasando por el psicobilly de los ExDespiadados), que pasaron con más pena que gloria, aunque contribuyeron a darle color al acontecimiento. Al final, todos contentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 1995