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Cinco salas alternativas conquistan para el teatro el sur de la capital

En Getafe, Fuenlabrada, Leganés, Pinto y Valdemoro, cinco municipios del sur de Madrid, nunca ha habido un teatro. Si acaso, un centro cultural municipal en el que de vez en cuando se representa unaobra. La falta de tradición teatral no ha impedido que en cada uno de estos pueblos se haya instalado una sala alternativa con una programación que no sólo se limita a los espectáculos dramáticos, sino que ofrece todo un abanico de actividades culturales: lecciones de interpretación, tertulias, cursos de baile, exposiciones... Sus responsables son conscientes de que se han embarcado en una aventura difícil. Pero saben que muchos de los que van a sus salas entran por primera vez en un teatro.

Hace cuatro años, los cinco miembros de la compañía La Pajarita de Papel levantaron en 56 días, y con sus propias manos, la sala Taperola, en un descampado de Fuenlabrada (165.000 habitantes). "Estábamos hartos de Madrid y de su oferta cultural. Decidimos instalamos en un pueblo del sur: la población es emigrante, por eso hay más gente joven" cuenta Rodolfo Cortizo, director de este teatro que, con sus 29,7 butacas, se ha convertido en el espacio alternativo más grande de toda la Comunidad.La sala Taperola organiza todos los años un festival de teatro aficionado, otro de danza, tiene una escuela de teatro para niños y adultos. ' Hay exposiciones de pintura, escultura, de títeres, vestuario o maquetas. Dentro de poco se van a inaugurar unos encuentros bautizados ya como cafés literarios y este verano piensan montar un cine al aire libre. Todo eso, además de la programación de teatro. Sin embargo, Cortizo confiesa que "malviven" gracias a las funciones para niños integradas en la campaña escolar. El año pasado acudieron a este teatro unos 30.000 menores.

"Los padres vienen con sus hijos, pero no vuelven solos. Parece que no pueden dejar a los niños con nadie", se queja Cortizo. "Además, la mayoría de la gente trabaja en Madrid. Sacar esto adelante es duro y complicado", añade. El Ayuntamiento de Fuenlabrada ofrece una ayuda a esta sala, que año a año va subiendo la media de público. "Aun así, todo son pérdidas, y pasará un año más hasta que veamos beneficios", dice Cortizo.

90 butacas en Leganés

Un verano de trabajo "a toda máquina" facilitó que los miembros de la compañía El Baúl convirtieran en sala alternativa lo que antes era un. taller de lavado y engrase de coches. "Ahora parece un teatro", dice Ángela Álvarez, una de las responsables de la sala Gurdulú, abierta al público desde el pasado octubre en Leganés (178.000 habitantes). Los miembros de esta compañía, con 12 años de vida, son de la población. "Sabíamos dónde nos metíamos, pero queríamos que hubiera un teatro en nuestra ciudad", explica Álvarez.

Los niños son también los principales clientes de las 90 butacas que tiene la sala Gurdulú. Por las noches hay programación para adultos y café-teatro a unos precios que rondan las mil pesetas. "En Leganés hay un centro cultural del Ayuntamiento, en el que no se cobra. La poca gente acostumbrada a ir al teatro se cree que es gratis", se queja Álvarez. La falta de ayuda económica por parte de las administraciones y la manía de los habitantes de Leganés de trasladarse a Madrid si asisten a un espectáculo son los obstáculos con que tienen que pelear en la sala Gurdulú. "Pero no nos vamos a rendir, tenemos mucho ánimo ", asegura Álvarez.

Hace ya 15 meses que abrió sus puertas la sala Atico, en Getafe (144.000 habitantes). "Todo un éxito", para Soledad González, miembro de la compañía que lleva el mismo nombre de la sala. La mayoría de los actores de este grupo son de este pueblo. Por eso decidieron abrir en él un teatro. "Tiene que haber gente en Getafe que le guste esto y no sólo ir de copas", afirma la actriz.

La programación de la sala Ático ofrece siete espectáculos los fines de semana, que incluyen teatro infantil, para adultos y café-teatro. Además organizan cursos de interpretación. Que de momento Ja respuesta del público haya sido "regular, tirando a mal", es, para los responsables de esta sala, "sólo falta de costumbre". "La gente ve la sala y no sabe, muy bien qué se hace dentro", añade Álvarez.

. Poco a poco, la gente de Pinto (24.000 habitantes) se va animando a entrar en el Taller de Teatro. Desde hace un ano y medio, allí se ofrecen espectáculos de teatro, de música, hay cursos de baile de salón, de creatividad infantil o clases de malabarismo, voz, canto o euskera.

Éramos un grupo que trabajaba siempre en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento. Cuando nos echaron decidimos abrir este local", cuenta Tina Rojas, miembro del grupo.

Títeres

Francisco Peralta lleva con los espectáculos de títeres desde el año 1955. El, su mujer y sus cinco hijas se han hecho con una nave en Valdemoro (20.000 habitantes), que piensan convertir en un taller de títeres, en el que además se ofrecerán representaciones. Peralta no sabe muy bien cuándo se abrirá. De momento tienen los permisos, les falta dinero.

Sala Taperola. Brasil, 14, Fuenlabrada, 606 05 13. Sala Gurdulú. Tirso de Molina, 4, Leganés, 694 15 54. Sala Ático. Ciempozuelos, 23, Getafe, 683 117 39. Taller de Teatro. Aragón, 27, Pinto, 692 14 17.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 1995

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