Reportaje:

Medio metro de interpretación

Los niños que salen a escena suelen ser hijos del personal del teatro y no se separan de sus padres

Tiene siete años recién cumplidos y Miguel Narros la ha convertido en uno de los Seis personajes en busca de autor, la obra de Pirandello que se representa este mes en el teatro Albéniz. A pesar de su corta edad, Lara Pombo tiene una cosa clarísima: "Seré actriz según las películas que me ofrezcan. Como no hable, no vuelvo a actuar", afirma rotunda, seria y muy convencida'. El problema de Lara, como ella misma explica, es que no puede parar de hablar. Permanecer en el escenario desde que empieza la función hasta que termina sin decir palabra es para esta espabilada jovencita un sacrificio que no piensa repetir. "¿Que si me aburro? Hombre, claro", replica la actriz.No es una casualidad que Marcos, el hermano de Lara de 13 años, sea otro de los actores. Y que su madre, Gloria Pombo, tenga encomendadas las tareas de la sastrería en la compañía. Cuando Miguel Narros buscaba menores para esta obra, alguien pensó que sería bueno que los niños pudieran estar acompañados de su madre en todo momento. Gloria, que en realidad es profesora de natación, aceptó el cargo de sastra. Y sus hijos superaron la primera la prueba para, encarnar estos personajes. Así, Lara y Marcos llevan desde el pasado noviembre recorriendo España. Y les espera Andalucía, Castilla, La Rioja, Cataluña...

Lara se ha aprendido de memoria el texto de todos los actores. No en vano ha obtenido cuatro sobresalientes este trimestre. Es su madre la que se ocupa de que, todos los días, los dos hermanos hagan los deberes que los profesores del colegio les han preparado. "Las niñas de mi clase dicen que tengo mucho morro porque no voy al colegio", cuenta la niña y añade que sus compañeras no la pueden ir a ver al teatro porque, como son muy pequeñas, no las dejan entrar".

Para que un menor pueda trabajar como actor debe hacerse el carnet de identidad. Además, sus tutores tienen que firmar una declaración en la que aseguren que los niños no corren ningún riesgo. Los tutores firman luego el contrato de trabajo. O ellos mismos como hizo Aline Martín, de ocho años, protagonista de El libro de la selva en el teatro Español.

Mara Recatero, directora de este cuento, tuvo que esperar cinco meses para que Aline, que es hija de una actriz del Español, aceptara el papel de Mowgli. Resulta que la niña quería ser churrera y no actriz de teatro. Aline, que es francamente tímida cuando no está en el escenario, sigue soñando con poner una churrería, pero últimamente confiesa que también quiere ser actriz. Aline habla mucho en escena. Según el resto de los actores, se aprendió el texto a la primera y jamás se ha equivocado. Lo único que la diferencia de los profesionales es un micrófono que lleva camuflado entre las pieles que saca a escena.

El libro de la selva cuenta con un reparto bastante amplio de niños. Yaiza Esteve, el más pequeño de todos, ha dado sus primeros pasos sobre el escenario del teatro Español porque, aunque ahora tiene ahora diez meses, cuando se estrenó la función tan sólo era un bebe de seis. Otro de ellos es Marcos, de cuatro años, que en la obra es uno de los monos. Recatero cuenta que este jovencito se negó a aceptar un papel en Fortunata y Jacinta. "Lo primero que dijo el niño es que quería ver la escena. Cuando se dió cuenta de que en la obra le vendían, se negó a actuar. Y no hubo manera de que cambiara de opinión", cuenta la directora.

La mayoría de los; niños que trabajan en un escenario son hijos de actores o de otro tipo de personal que trabaja en el teatro. Recatero afirma que se aprenden a la primera todo lo que tienen que hacer.

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Eso mismo comenta Andrea D'Odorico, productor y escenógrafo de Seis.... "No ha sido nada complicado trabajar con ellos. Se han incorporado igual que los mayores", afirma. Lara recuerda los primeros días de ensayo como los mejores: "No me aburría tanto porque me enseñaban cosas. Ahora me aburro porque me lo sé todo".

Lara asegura que ya había ido antes al teatro, "y también Al zoo. En cambio su hermano hizo su primera entrada en un teatro por el escenario. Marcos, que quiere ser "futbolista primero y actor después", encontró algún problemilla a la hora de tener que suicidarse en escena: "No sabía como caerme muerto". Y encima le entraba la risa con los gritos y llantos del resto de los actores.

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