34 años de cárcel para el adolescente 'ultra' que mató a un homosexual

David Garrido Truchado, el ultra de 19 años que hace dos -cuando tenía sólo 17- asesinó a un homosexual e hirió gravemente a otro, fue sentenciado ayer a 34 años de cárcel por la Audiencia Provincial de Madrid, que le juzgó la semana pasada. El tribunal le condena a 21 años de reclusión por el asesinato de Mariano Gómez, con quien trabó relación en la Casa de Campo y al que asestó 17 puñaladas, y a 13 años por el asesinato frustrado de Darío, un joven que se anunciaba en un periódico para conseguir contactos homosexuales.Los jueces consideran que el condenado tenía sus facultades mentales en perfecto estado, y que actuó así por su profunda aversión a los homosexuales. Desestiman, por tanto, la petición del defensor, Angel López Montero, que había solicitado que su cliente fuera internado en un centro psiquiátrico.

López Montero comenzó pidiendo la absolución de David Garrido por ese motivo. Pero, durante el juicio, su defendido reconoció su autoría en ambas agresiones, por lo que pasó a reclamar 12 años de cárcel por un delito de homicidio y otro de lesiones.

El fiscal elevó su petición de 34 a 35 años al considerar que, en la agresión a Darío, existió una agravante de ensañamiento porque el condenado, tras malherir a su víctima, siguió golpeándola. Y, según la acusación pública, lo hizó para aumentar su dolor. La acción popular, ejercida por el Colectivo Gay de Madrid, pidió 38 años por creer que hubo ensañamiento en ambos delitos. El tribunal ha descartado el ensañamiento, ya que considera que todas las puñaladas se dieron para causar la muerte, no para producir un dolor adicional.

El procesado, hijo de un policía municipal y de una limpiadora, ejecutó las dos agresiones acompañado de un amigo, José Antonio A., que entonces tenía sólo 15 años, por lo que no llegaba a la mayoría de edad penal, establecida en los 16. Este menor se encuentra en libertad tras pasar dos años en un reformatorio.

PASA A LA PÁGINA 3

El Colectivo Gay alerta sobre un aumento de las agresiones contra homosexuales

VIENE DE LA PÁGINA 1

Las agresiones contra homosexuales están aumentando, según Pedro González, presidente del Colectivo Gay de Madrid (Cogam). Esta entidad ejerció la acción popular durante el juicio de David Garrido por dos asesinatos (uno frustrado) de dos homosexuales. Cogam espera que este proceso sensibilice a la sociedad sobre el incremento de este tipo de delitos y anime a las víctimas a denunciarlos.

González, que ejerce como abogado, asegura que cada vez le llegan más casos de homosexuales agredidos. "En el año de la tolerancia, contra el racismo y la xenofobia, se habla del antisemitismo, cuando en España apenas hay agresiones a judíos y, sin embargo, se olvida luchar contra algo tan en alza como la homofobia [odio a los homosexuales]", asegura.

David Garrido convirtió a los homosexuales en sus propias cabezas de turco. Y esa aversión le llevó al asesinato.

Según el informe psicológico elaborado a petición del juez, David compensa su personalidad insegura y su acusado sentimiento de inferioridad con grandes dosis de dogmatismo moral. Divide el mundo en buenos y malos y, en su búsqueda de "la seguridad y el orden", ataca a aquellos que, según su peculiar esquema de valores, lo transgreden. En ese saco mete, en primer lugar, a los homosexuales.

"Escarmiento"

El 2 de marzo de 1993, David, concertó una cita con Darío (nombre ficticio), un joven que se anunciaba así en un periódico: "Chico de 18 años, nueva generación, moreno, atractivo, sin vello, busca chico similar, para rollo o relación, total precaución, abstenerse plumas [afeminados]".

La intención de David era dar un escarmiento al anunciante por sus gustos homosexuales, que él no respeta ni tolera. Acudió al encuentro, en el metro de Gran Vía, acompañado de su amigo José Antonio. Los tres se dirigieron a un minúsculo estudio que Darío tiene en la calle del Barco.

Allí charlaron durante un rato. David se levantó para ir al servicio. De repente, salió con un estilete en la mano y se lo clavó a Darío en el abdomen, seccionándole una porción del duodeno, y en el antebrazo.

El agredido trató de salir del estudio, pero no le dio tiempo porque sus dos invitados le obligaron a sentarse en el sofá y a desnudarse. Darío, muy malherido, aún recibió múltiples patadas en la cara y golpes con un puño de hierro en la cabeza. "Me das asco", le decía David.

Los dos agresores rompieron el cable del teléfono para que no pudiera pedir ayuda y le quitaron las llaves de la casa, dejándole encerrado y muy malherido.

Afortunadamente para Darío, la puerta podía abrirse desde dentro y la víctima consiguió salir en busca de ayuda. La herida del abdomen, de no haber sido operada, le hubiera provocado la muerte por peritonitis.

Dos meses después, el 5 de mayo de 1993, los dos compinches acudieron armados con navajas a una zona de la Casa de Campo conocida como el Cerro de los Locos, para dar "un escarmiento" a los homosexuales que allí acuden.

Mariano Gómez Higuera, un funcionario segoviano de 34 años, se dirigió educadamente a ellos preguntándoles qué hacían por allí. Los dos jóvenes decidieron seguirle la corriente para hacerle creer que había ligado. Los tres se sentaron a charlar en un montículo.

17 puñaladas

Súbitamente, David se levantó y colocándose detrás de Maríano, le propinó varias cuchilladas en el cuello. Se le cayó la navaja y la víctima aprovechó para salir huyendo. Pero David corrió detrás de él apuñalándole y gritándole: "Cállate, maricón". Recibió 17 cuchilladas, tres de ellas mortales.

Los dos amigos contaron sus mortíferas andanzas a los compañeros de colegio como si se tratase de hazañas. Uno de ellos comentó a su padre parte de las espeluznantes correrías que relataban. Cuando éste vio en un prograrna televisivo el hallazgo del cadáver de Mariano decidió llamar. Los periodistas avisaron a la policía, que empezó a tirar del hilo. David fue encarcelado en prisión preventiva el 12 de mayo de 1993, una semana después del hallazgo del cadáver de Mariano.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS