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Los proscritos de la Liga

Lakabeg llevaba 112 días sin jugar en el Athletic, desde la cuarta jornada, y el domingo volvió a saltar al campo; lo mismo hizo su compañero Larrainzar, que después de haber disputado ininterrumpidamente 37 encuentros de Liga la pasada temporada, en ésta presenciaba desde hacía 77 días los partidos desde la grada. Jugadores de otros equipos no han tenido la misma suerte. Aún sufren la condena del olvido, que en muchos casos es marginación.Cada domingo jugadores nuevos llegan a la competición -en la última jornada, Korneiev y José Mari al Barcelona, y Ruano al Atlético-, mientras otros van perdiendo la ilusión. Son los proscritos, entre los que hay casos muy señalados.

El más significativo es el de Juanito, que del Atlético se fue al Sevilla, jugó el primer partido, ante el Madrid, el equipo encajó tres goles en 15 minutos y, a continuación, fue expulsado. Juanito no ha vuelto a jugar.

Abel, portero del Atlético que en su día tuvo el récord mundial de imbatibilidad, es otro damnificado de las crisis. Pagó las consecuencias de que el equipo sumara 4 puntos y encajara 7 goles en las cinco primeras jornadas. Sin él, los resultados no mejoraron: en los siguientes cinco encuentros el Atlético logró 1 punto y recibió 12 tantos, pero Abel no volvió a la portería.

Otro caso sorprendente es el de Begiristain. Cruyff le sacó en los seis primeros partidos de Liga, dio un gol a Stoichkov, provocó una falta que transformó Koeman y, tras disputar los primeros 53 minutos del encuentro contra el Atlético, pasó a la suplencia, de la que no ha salido.

En el Madrid, la última actuación de Dubovsky es anecdótica. Salió para sustituir a Luis Enrique y no estuvo más de un minuto en el campo. Se tuvo que retirar, porque Valdano se había equivocado: ya tenía a tres jugadores extranjeros en el campo. Desde entonces no ha habido lugar a un nuevo error.

Moacir, del Atlético al Sevilla; Cano, del Madrid al Celta; Rocha, del Valladolidal Atlético; Butragueño, siete fugaces salidas al campo y, adiós, como Gordillo en su regreso al Betis, se muestran también como casos perdidos. Aunque los hay peores: El flamante fichaje de Cañizares por el Madrid aún no se ha justificado, y Escaich todavía no ha tenido una oportunidad en el Barcelona, tras protagonizar el año pasado, en el Sporting, una actuación de ensueño: cuatro goles y tres asistencias ante Osasuna.

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