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Gran teléfono de la esperanza

Un reclamo para 'hablar con los Reyes Magos' atrae a decenas de necesitados

Los más pequeños piden muñecos de peluche. Las bicicletas de montaña se repiten entre los que son un poco más mayores. Y los adultos suelen inclinarse por equipos de música, ropa y discos. Pero otros, como Hasan, un marroquí que el lunes pasó por la plaza de España, en la que una empresa de telefonía móvil ha establecido hilo directo con los Reyes Magos, suplican por teléfono auténticas necesidades y depositan sus esperanzas en este juego navideño, en el que, además de la empresa de comunicación, participa la organización Aldeas Infantiles, la Concejalía de Educación y la Junta Municipal de Moncloa.Hasan pidió un abrigo porque pasaba frío, tal y como contaba el rey que habló con él.

Un teléfono gigante -mide seis metros-, réplica de uno de la firma que ha organizado este tinglado en pleno centro de Madrid, preside las charlas con sus majestades. El montaje, que se prolongará hasta el próximo 30 de diciembre, también tiene su parte benéfica: la organización Aldeas Infantiles se beneficia de los mismos regalos que se llevan los afortunados.

Lo primero que quieren saber los Reyes Magos cuando se les llama por teléfono desde la plaza de España es si se ha sido bueno durante todo el año. Luego preguntan el número de teléfono y el nombre de la persona que se dirige a ellos. Y después ya se puede recitar la lista de regalos que apetece tener el 6 de enero. Siempre y cuando, tal y como advierten los pajes que marcan el número de teléfono, "no cuesten más de 50.000 pesetas".

"¿Qué hay que adivinar?", preguntaba un hombre maduro mientras le ofrecían el móvil para que se pusiera en línea con Melchor. Mientras le entregan publicidad de los teléfonos que vende la empresa, los pajes le explican que puede pedir lo que quiera. Que cada día se hace un sorteo entre todos los que han estado en línea con los Reyes Magos, que el ganador recibe lo qué ha pedido. Y que eso mismo irá a parar también a los niños de Aldeas Infantiles. A una jovencita que había pedido ropa le preocupó entonces si su talla sería la adecuada para estos niños."Si me hace el favor de hacer un regalito a mis hijos. Es que yo no puedo", se le oye decir a un hombre que vive en Aluche. "Tan siquiera un regalito para la niña que es inválida, tiene parálisis cerebral". Y termina: "Lo que quieran ustedes". A su lado, desde otro de los cinco teléfonos que tienen línea con los magos, una señora que dice que tiene 30 nietos está pidiendo una moto.

Según contaba ayer un Melchor, entre las 800 llamadas que reciben cada día hay peticiones de trabajo. "Nosotros les decimos que eso es francamente difícil", explica el mago. Algunos piden un encuentro con familiares que están fuera -"apuntamos un billete", dice el mago- Incluso alguno se ha atrevido a sugerir a los reyes que le traigan una novia o un novio.

Algunos niños se emocionan y se les corta el habla. Otros ni siquiera se atreven a hablar con los Reyes. Los mayores son mucho más escépticos. Una mujer le decía a su amiga mientras ésta pedía al Rey un teléfono: "Estás hablando con un ordenador". Con dos turistas mexicanos que abandonan Madrid el próximo fin de semana se llegó al acuerdo de que dejaran el número que tienen en México. Pidieron un televisor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 1994