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El régimen guineano tolera el primer congreso constituyente de un partido de la oposición

El régimen dictatorial de Guinea Ecuatorial muestra algunas fisuras por las que se abre paso la oposición. El primer congreso que un partido miembro de la Plataforma de Oposición Conjunta (POC) guineana celebra en el interior del país concluyó ayer en Bata, en el territorio continental de la antigua colonia española, con la elección de Plácido Mikó, de 31 años, con más del 80% de los votos, como nuevo secretario general de Convergencia para la Democracia Social (CPDS). Mikó, titulado en Químicas por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de la UNED en Guinea, fue detenido y torturado en febrero de 1992 y adoptado como preso de conciencia por Amnistía Internacional. Un total de 110 delegados asistieron al congreso. El anterior secretario general, Amancio Nse, será vicesecretario en la nueva ejecutiva."El régimen intentó obstaculizar la celebración del congreso, impidió el uso del palacio de congresos de Bata y encarceló a algunos delegados, como al de Akonibe", relata Marcos Manuel Endongo, coordinador para el Exterior del CPDS, que fue "detenido, apaleado, internado en un barracón infecto, en el que se mezclaban adolescentes de ambos sexos, orines y ratas, y expulsado a España el pasado domingo". Marcos Manuel Endongo dice que el CPDS, que "desde su fundación en la clandestinidad, en 1991 ha pasado a la ilegalidad y ahora a la legalidad con comillas" espera lograr con este congreso "una mayor presencia en el país, a pesar de que la dictadura tiene el control exclusivo de los medios de comunicación y ha ignorado por completo las sesiones.

Para la nueva ejecutiva se presentaban dos candidaturas, la encabezada por el Mikó, que defiende el reparto de poder entre municipios y distritos y una cámara en la que estén representadas las etnias del país, y la presidida por José Oló, que al parecer era vista con buenos ojos por el régimen.

Al congreso asistieron dos diputados del PSOE que a pesar de haber anunciado su viaje para participar en el congreso fueron acusados por el Ministerio de Exteriores guineano de haber entrado en el país "haciéndose pasar por médicos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 1994