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Jordi Pujol sopesa una eventual ruptura el pacto de CiU con los socialistas

El apoyo que los nacionalistas catalanes al Gobierno de Felipe González pende de un hilo. Jordi Pujol está sopesando los efectos de una eventual ruptura del pacto con el PSOE y un adelanto de las elecciones. Destacados convergentes, como Miquel Roca y Maciá Alavedra, abogan por el fin de la colaboración con los socialistas para evitar queun posible desplome del PSOE arrastre a CiU. Pujol duda de que pueda seguir soportando la presión que le ocasiona su apoyo a González, aunque se inclina por mantener mientras pueda el respaldo al Gobierno con dos condiciones: que respete los acuerdos económicos y autonómicos y que los socialistas no hostiguen a CiU por los escándalos que afectan a la Generalitat.

Pujol se entrevistará en las proximas horas o días con González, después de que ambos acordasen la urgencia de ese encuentro en una conversación telefónica que mantuvieron el pasado miércoles por la tarde. Del resultado de esa entrevista depende en buena medida la decisión que adopte Pujol, según fuentes próximas al presidente de la Generalitat.Pujol es consciente de que su apoyo a la estabilidad del Gobierno del PSOE es la causa principal de los ataques que CiU está recibiendo desde derecha e izquierda, así como del riesgo de que una aceleración de la crisis de los socialistas acabé desangrando los bancos electorales nacionalistas.

En el otro plato de la balanza, el presidente catalán piensa que una ruptura con el PSOE y una eventual ascensión del PP al poder pondría en un serio peligro la consolidación de los avances autonómicos logrados por los nacionalistas en el último año y medio, como el nuevo modelo policial de Cataluña o la gestión del Fondo de Cohesión de la UE.

El líder de CiU considera, no obstante, que los nacionalistas no pueden estar batallando en dos frentes: recibiendo los ataques del PP y, en menor medida, de IU-IC, por su apoyo al Gobierno, y por otro lado, los de la oposición socialista en Cataluña. O los socialistas cierran su frente, señalan fuentes del Gobierno catalán, o Pujol optará por dejar de apoyar a González para liberar a CiU de la presión del PP.Mensajes de preparación

Las mismas fuentes aseguran que hoy hay siete posibilidades sobre diez de que el pacto acabe hecho trizas antes de las elecciones municipales de 1995, mientras que esa proporción era de tres sobre diez hace tan sólo cinco meses. En cualquier caso, Pujol ya ha empezado a enviar claros mensajes a la opini6n pública sobre la fragilidad del pacto, con el objeto de que no caiga de sopetón sobre su electorado ni aparezca como su responsabilidad si al final decide romperlo.

El presidente catalán se queja de la actitud de algunos dirigentes del PSC, como José Borrell, Narcís Serra y Pasqual Maragall, a los que acusa de hostigar bajo mano a CiU a propósito de los escándalos que salpican al Gobierno catalán. La petición de un pleno extraordinario del Parlamento catalán sobre las relaciones de la Generalitat con Javier de la Rosa, así como las declaraciones de Borrell defendiendo que el PSC ha de ser duro con Pujol, han irritado al presidente, según sus colaboradores.

Para los nacionalistas, el pacto con el PSOE no es únicamente parlamentario, sino político en su más amplia acepción. Por eso no están dispuestos a consentir ningún ataque de envergadura de las filas socialistas.

Miquel Roca, secretario general de Convergencia Democrática (CDC), y Maciá Alavedra, consejero de Economía, propugnaron la ruptura del pacto el 14 de noviembre ante el comité ejecutivo de CDC. La dirección convergente retomará este debate el lunes próximo, y antes de fin de año será el consejo nacional del partido el que abordará la cuestión.

Hasta hace poco, Roca era el máximo defensor en CiU de la formación de un Gobierno de coalición con el PSOE. Fuentes nacionalistas apuntan que a Roca, candidato a la alcaldía de Barcelona, también le mueven intereses electorales al abogar ahora por la ruptura con los socialistas. Según esta versión, quiere deshacerse de la etiqueta de amigo del PSOE antes de medirse con el socialista Pasqual Maragall. Si el pacto PSOE-CiU persistiera, Pujol difícilmente se volcaría al ciento por ciento en la campaña de Roca, y eso mermaría las posibilidades de este último.

Las mismas fuentes también atribuyen a Alavedra intereses personales en la apuesta por el fin del apoyo al Gobierno de González. Esa circunstancia, por sí sola, liberaría a los convergen tes de la. presión a que los tienen sometidos el PP e IU-IC desde que la coalición nacionalista se convirtió en el pilar que sustenta la estabilidad gubernamental. Además un adelanto electoral distraería la atención pública de escándalos como los casos De la Rosa y Planasdemunt, que afectan al Gobierno catalán y, muy particularmente, a Alavedra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 1994

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