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La Gran Vía, a los ojos del paseante

El pintor Cavestany inaugura una muestra sobre la "cicatriz" de Madrid

No solamente el conocido pintor Antonio López ha sacado arte de la Gran Vía. Otros artistas, dibujantes y grabadores también han descubierto sus rincones, y los han llevado al papel o al lienzo. Enrique Cavestany, de 51 años, es uno de ellos, y ayer inauguró una exposición, compuesta por 28 dibujos y dos grabados, sobre "la cicatriz más hermosa de la ciudad", como el pintor define a la calle más importante de Madrid.

No se trata del primer acercamiento artístico de Cavestany a Madrid. Las 30 obras, en blanco y negro con ligeros matices de color, reflejan el punto de vista de un viandante. "No hay Vistas panorámicas. Cada cuadro es la visión de un viandanle, una figura que ya casi no existe, sólo se puede encontrar en la Gran Vía", explica Cavestany.La exposición abarca detalles de edificios y esquinas características: Gran Vía con San Bernardo, edificio Metrópolis, Palacio de la Prensa, Casa Urquijo, Telefónica desde la calle de la Montera, Gran Vía con Fuencarral, son algunas de las obras expuestas en la galería Tórculo. "Estoy convencido de que el público quiere ver lo que pisa todos los días. A los madrileños les gusta ver su ciudad pintada. Existe una gran tradición de pintores y dibujantes de Madrid", comenta Cavestany. El artista no vive ni en la Gran Vía ni en sus aledaños. "Por eso disfruto tanto de ella", dice. "Sin embargo, la he transitado muchísimo y forma parte de mi memoria personal. Pintarla es una manera de reivindicar los buenos valores ya olvidados de Madrid. Los ciudadanos de ahora sólo se fijan en el tráfico y la suciedad", añade.

El pintor divide la Gran Vía en tres zonas. "La que sube, aristocrática y afrancesada, que empieza en el edificio Metrópolis y termina en la Red de San Luis, es la prirnera", explica. Luego distingue la meseta, una Gran Vía horizontal, "que empieza a ser neoyorquina y moderna", y que finaliza en la plaza de Callao. Por último, la que baja hacia la plaza de España, "característica de la autarquía española". Cavestany afirma que eligió pintar la Gran Vía porque cubre toda la estética arquitectónica de este siglo. Un año ha tardado en dar el acabado final a las 30 obras de pequeño y mediano formato.

Fauna humana

La segunda parte de la muestra está formada por la recreación de la gente que camina habitualmente por la Gran Vía, "Pordioseros, pirados de la vida, pasados de rosca, viejos, yonquies, la fauna humana de esa zona de Madrid es de una gran riqueza pictórica", comenta Cavestany. Sin embargo, esta galería de personajes no está colgada, sino guardada en una carpeta."La exposición estaba pensada como una descripción arquitectónica, pero he querido completarla con sus personajes", dice el pintor. Los dibujos representan también los aledaños de la Gran Vía. "No he querido dejar fuera las zonas más machacadas, el llamado barrio chino, que empieza, curiosamente, en la iglesia de San Martín, en la calle del Desengaño. El puterío, los sex shops, los chulos, los borrachos y los camellos también están recogidos. Sin ellos, la Gran Vía no sería la Gran Vía", afirma Cavestany. Todos estos personajes están retratados por el trazo figurativo del artista. "He preferido no hacer una Gran Vía abstracta", comenta. El blanco y negro de la mayoría de las obras expuestas acentúa el dramatismo de la mirada de Cavestany.

El propio autor se encarga de definir esta sensación: "La Gran Vía, que ha sido polémica desde sus inicios, siempre ha sido la mala de la p'elícula,, y eso que en ella se ha rodado buena parte del mejor cine de nuestro país".

La Gran Vía. Exposición de Enrique Cavestany. Galería Tórculo (Claudio Coello, 17), hasta el 17 de diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de noviembre de 1994