El fin del radicalismo
Noviembre de 1990 marcó el fin del thatcherismo. Noviembre de 1994, el del post-thatcherismo. ( ... ) Una era de la política británica ha llegado a su fin. John Major fue elegido como líder de los conservadores para introducir un tono más conciliador que su predecesora. Pero también esperaba portar la antorcha thatcherista. ( ... ) El thatcherismo tenía méritos que se han menospreciado para nuestro mal: un gusto por pensar a lo grande y actuar radicalmente, el coraje de romper con el pensamiento consensuado y un sentido del largo plazo. Fue esto lo que hizo de la dama de hierro una gran líder.( ... ) La estrategia ahora es la supervivencia. La tendencia hacia el centro marca la desaparición de la ambición. En el caso del Gobierno, una visión inacabada sin estilo y forzada por la necesidad. En el de Tony Blair, con elegancia e imaginación. Pero, en ambos casos, con el mismo fallo, sin estrategia. ( ... ) Los políticos están respondiendo a una sociedad cansada y temerosa del radicalismo de los ochenta. ( ... ) La idea de que los cambios de los ochenta fueron todos gracias a Margaret Thatcher y que sin ella viviríamos en la paz dichosa de un tiempo ya pasado, es un sinsentido. ( ... ) No es ésta una petición de que vuelva el thatcherismo. Eso se acabó. ( ... ) Pero la reacción a su fracaso no debe ser una retirada hacia un insípido sedimento centrista. ( ... ) El Reino Unido necesita radicalismo, pero de una clase diferente al de los ochenta. 7 de noviembre


























































