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Elvis pierde la guitarra

Roban la Armstrong y un traje bordado con 1.200 piedras del 'rey del rock'

Las fotos de los primeros conciertos de Elvis Presley, el rey del rock and roll, estaban sin tocar. Nadie se fijó en el traje de karateca que utilizaba durante su servicio militar en Alemania. La llave de oro macizo del Cadillac, aparcado en la puerta del Pabellón Florida -un recinto municipal dedicado a los jóvenes creadores-, tampoco tentó a los ladrones. Fueron directos al grano, sin más contemplaciones por su ídolo muerto, tan hinchado que ninguno de los trajes expuestos en la muestra Elvis Presley Museum le valían en sus últimos años. Entraron como sombras en la madrugada de ayer y se llevaron la guitarra Armstrong y un traje de actuación bordado con 1.200 piedras semipreciosas. Según los organizadores, el valor de ambas piezas se sitúa entre los 300 y los 400 millones de pesetas.La exposición se inauguró el pasado 28 de octubre, arrastrando el éxito que ya había conseguido en Barcelona y otras ciudades europeas. El único cuidado que tenía el director, el italiano Giorgio Pontetti, siempre el último en irse, era recoger el reloj de oro, el collar de 98 diamantes, la pulsera de brillantes y "la insignia de policía más cara del mundo" (según el cartel informativo), y resguardarlos en la caja fuerte del hotel donde pernoctan él y los tres empleados que le acompañan en el rodaje de esta muestra itinerante, que tiene su sede permanente en Memphis (Estados Unidos), cuna de Elvis. "No tenemos un cálculo del número de personas que ha visitado la exposición, porque el recuento de las entradas lo hacemos, siempre al final", aseguró ayer Pontetti.

La primera alarma sonó en la mañana del domingo. O más bien no sonó, porque no alertó a la Policía Municipal de la sustracción de una insignia metálica en forma de ángel que tenía clavada el Cadillac en el morro. "Abrieron una brecha en el seto que hace de verja y entraron en el recinto", explicó Santiago Cabana, responsable del pabellón. Las alarmas no detectaron la presencia extraña, ya que el Cadillac estaba aparcado en el jardín delantero. "Nos llevamos una sorpresa cuando nos dimos cuenta de que el coche no cabía dentro. El Ayuntamiento nos garantizó la seguridad, pero aquí nunca ha habido vigilancia por la noche. Esto es escandaloso, sobre todo porque se trata de una exposición valorada en 1.500 millones de pesetas, además de su incalculable valor sentimental", afirmó Pontetti.

El concejal de Educación, Juventud y Deportes, José Gabriel Astudillo, hizo ayer por la mañana un llamamiento público a los responsables del hurto. "Que devuelvan la insignia porque están haciendo daño a miles de seguidores de Elvis que nunca podrán verla. No habrá represalias para nadie", proclamó. En ese momento, Astudillo no sabía que otros ladrones -o los mismos, aún no está determinado- ya se habían colado otra vez en el pabellón.

Pontetti llegó ayer a las cuatro de la tarde a abrir la exposición y se encontró con el pastel. "Hay un rastro de motocicleta que llega hasta la verja. Esto no ha sido obra de un profesional porque también se hubiera llevado el equipo de música, el vídeo, las botellas o los discos. Ha sido un loco, porque ningún fan de Elvis comprará un objeto robado", informó Pontetti.

La exposición permanecerá hoy cerrada, mientras el director y el municipio se ponen de acuerdo en un nuevo recinto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de noviembre de 1994