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LA DETENCIÓN DE UN FINANCIERO

De la Rosa utilizó el aval de la Generalitat para pagar el dividendo de Grand Tibidabo

MANEL PÉREZ Javier de la Rosa utilizó 1.000 millones de pesetas del aval de 10.000 millones concedido por la Generalitat al parque Tibigardens para pagar el dividendo de Grand Tibidabo, sociedad que entonces presidía y de la que poseía el 30% del capital. El financiero empleó el aval para conseguir un préstamo de la Caixa de Tarragona, concedido el 31 de diciembre pasado, que utilizó para retribuir a los accionistas el ejercicio de 1992 y, ocultar así los problemas financieros de Grand Tibidabo.

Esta operación se complementó con la concesión de un segundo crédito de 1.000 millones de la Caixa de Tarragona, en el mes de febrero, que sirvió para ocultar entonces la utilización irregular del aval. El consejero de Economía de la Generalitat, Macià Alavedra, ejerció toda su influencia ante la caja para que otorgara este segundo préstamo.El complejo desarrollo de estas dos operaciones es el siguiente. El 31 de diciembre pasado, Grand Tibidabo, que poseía el 80% de Tibigardens, se encontraba en una situación límite. En esa fecha, los 9.000 pequeños accionistas de la empresa aún no habían. recibido el dinero de los teóricos beneficios obtenidos por la empresa en el ejercicio de 1992, un año antes.

De la Rosa decidió entonces dirigirse a la Caixa de Tarragona y pedir un crédito de 1.000 millones de pesetas. La entidad financiera se mostró dispuesta siempre y cuando el crédito estuviera debidamente garantizado. El financiero ofreció como respaldo del préstamo 5 pagarés de Grand Tibidabo y de algunas de sus empresas filiales, hasta igualar los 1.000 millones de crédito. Los responsables de la caja, sin embargo, conocían las dificultades de liquidez que padecía Grand Tibidabo y no consideraron suficiente la garantía ofrecida, por lo que pidieron otra adicional.

En ese mismo mes de diciembre, Tibigardens había recibido el último crédito de 5.000 millones con aval de la Generalitat. Es entonces cuando De la Rosa decidió que la garantía adicional pedida por la Caixa de Tarragona para el crédito a Grand Tibidabo saldría de ese dinero avalado por el Parlament. Para ello se crea una cuenta especial de Tibigardens en la Caixa de Tarragona en la que el financiero coloca parte de ese crédito avalado, 1.000 millones de pesetas, junto con una orden sin fecha que autoriza a la caja de ahorros a comprar los pagarés antes mencionado si Grand Tibidabo no hace frente al crédito. Esa cuenta aparte no estaba pues disponible para Tibigardens, al estar afectada por esa orden de compra de los pagarés en manos de la Caixa de Tarragona, y así se reflejaba en las cuentas de tesorería de la sociedad. La orden de compra de los pagarés fue firmada conjuntamente por Miguel Soler, director financiero de Grand Tibidabo y apoderado de Tibigardens y Javier Garrido, director general de Tibigardens y las firmas fueron verificadas por Pere Lloret, corredor de comercio de Tarragona.

Garantía ejecutada

¿Qué ocurrió después? Cuando llegó el día del vencimiento del préstamo, el 3 de marzo de este año, Grand Tibidabo no tuvo dinero para pagarlo. En consecuencia, la Caixa de Tarragona ejecutó su primera garantía, es decir se quedó con los 5 pagarés de Grand Tibidabo y, con la orden de compra que le autorizaba a utilizar los 1.000 millones de Tibigardens , ordenó adquirir esos pagarés, que acabaron así en la caja del parque. Un nuevo crédito de la Caixa de Tarragona, por otros 1.000 millones impidió que esa garantía se ejecutara contra el dinero avalado por la Generalitat.

A finales de febrero pasado, Tibigardens tenía, en teoría, 1.600 millones de pesetas para pagar a sus proveedores. Sin embargo, una vez descontado el depósito de los 1.000 millones, sólo quedaban 600 millones. De la Rosa se dirigió entonces al consejero de Economía de la Generalitat, Macià Alavedra, para explicarle los problemas de pagos de las obras y la necesidad de obtener algún crédito. Entonces fue cuando gracias a las gestiones de Alavedra, la Caixa de Tarragona concedió a Tibigardens un nuevo crédito de 1.000 millones a partir del 28 de febrero, con garantía hipotecaria. Este dinero se ingresó en la cuenta de tesorería normal de Tibigardens y con ese dinero se pagó a las empresas proveedoras del parque.

Los otros socios del parque, la norteamericana Anheuser Busch propietaria del 20% de Tibigardens, detectaron algo extraño en las cuentas de la empresa. Tras exigir información sobre el estado de las cuentas de la empresa, descubrieron que en la tesorería de Tibigardens había 1.000 millones de pesetas de pagarés de Grand Tibidabo. La única explicación dada por De la Rosa y sus hombres fue la de que esos pagarés se habían comprado con el nuevo crédito concedido el 28 de febrero por Caixa de Tarragona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de octubre de 1994

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