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El otro Jórdi

El hijo de Cruyff supera la presión del apellido y triunfa en el Camp Nou

En Cataluña, el nombre de Jordi va asociado, sin discusión, a un apellido: Pujol. A partir de ahora, el presidente de la Generalitat va a tener un serio competidor. Desde el pasado sábado, emerge la figura de otro Jordi con un apellido conocido mundialmente: Cruyff.El hijo del técnico del Barcelona, con tan sólo 20 años, superó la presión del apellido y se examinó con brillantez ante la hinchada culé, que le agradeció el haber contribuido decisivamente a la agónica victoria azulgrana frente al Racing en el debú liguero en el Camp Nou.

Cruyff padre sabía lo que e jugaba al alinear a su hijo. Pero Johan tiene un olfato especial para detectar el peligro. Presentía que era el día idóneo para que más de 70.000 aficionados no se fijaran sólo en el apellido de un chaval de complexión física endeble, pero con mucho fútbol en su cabeza y sus botas. Acertó de lleno para satisfacción de su esposa, Dany, primera guía futbolística del que algunos ya llaman el hijo del amo.

Por regla general la sapiencia futbolística no se hereda. Pero en esta ocasión parece que la genética ha hecho una excepción. Sin tener la clase de su padre -sí ha adquirido de él, la picardía-, Jordi Cruyff es un jugador de talento todavía en fase de maduración. Maneja el balón con ambos pies, tiene recursos para el juego aéreo y se distingue por su concepción del fútbol ofensivo. Su principal defecto es su fragilidad física, pero ya está siguiendo un tratamiento especial, dietético y con sesiones de gimnasio.

Sus inicios no fueron fáciles, sino más bien polémicos. La normativa federativa le impedía alinearse en una competición juvenil de ámbito nacional. Pero el Barcelona creó expresamente un equipo de regional para que diera sus primeros pasos. Por esos campos infames comenzó a soportar el peso del apellido. "Hijo de papá" fue el insulto más suave que recibió. Por si esto fuera poco, hay sospechas de que los entrenadores que dudaban de su capacidad fueron reemplazados por insinuación de su madre.

Jordi Cruyff vivía en un clima tan insoportable que un día se planteó regresar a Holanda a jugar en el Ajax. Su padre le convenció de que debía aprender a crecer bajo presión. Entonces dio el salto al filial de Segunda División, donde verdaderamente se ha hecho.

De carácter un poco voluble pero muy dicharachero, sigue al pie de la letra los consejos familiares. "Mi padre me dice que escuche y calle", suele decir "Yo soy Jordi y no quiero que me vean como el hijo de Cruyff. No tengo prisa por llegar y aún debo aprender mucho". ,

El que ya tiene prisa por arreglar su situación contractual es el presidente Josep Lluís Núñez, mientras Cruyff padre clama por que la reglamentación federativa se cambie. Ahora juega como asimilado, pero si decide hacerlo con Holanda sería extranjero en España y no tendría esa condición en los torneos europeos. Todo un galimatías que no podrá resolver Javier Clemente. Cruyff padre e hijo no quieren ni verlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 1994