BODA EN EL ORDENADOR
La cibernética puede hacer realidad los sueños del más hortera por poco más de 10 millones de pesetas. Una pareja californiana se casará, embutida en sus cascos de realidad virtual, en un palacio de la Atlántida. Llegarán en un carruaje tirado por caballos de tiovivo -esto ya toma color- Cada vez que se besen, un círculo de corazones, flores y palomas blancas flotarán sobre sus cabezas como en los dibujos animados. Debido a la parafernalia cibernética necesaria, los novios deberán estar a cuatro metros uno del otro -una noche de bodas peculiar-. No todo van a ser inconvenientes: cuando los pesados de turno quieran cortarle la corbata al novio o los tunos intenten amenizar desinteresadamente la velada, siempre se les puede desintegrar con un rayo láser o enviarlos a cantar clavelitos en las mazmorras de un castillo ignoto.-


























































