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Castro moviliza a sus seguidores y a la policía para frenar la revuelta

El régimen de Fidel Castro movilizó ayer a sus partidarios, que, armados con palos y tubos de metal, respaldaron el despliegue policial en La Habana para frenar la revuelta del viernes. Los disturbios, los más graves registrados en Cuba desde el triunfode la revolución en 1959, se saldaron con decenas de heridos y un centenar de detenidos. El descontento social de cientos de cubanos, que aguardaban en el malecón de La Habana la Regada de barcos para huir del país, originó los incidentes.

Los protagonistas de la revuelta saquearon comercios, rompieron escaparates, profirieron gritos contra Fidel Castro y el sistema comunista y se enfrentaron con palos y piedras a la policía. Los disturbios, en los que participaron cientos de personas, se prolongaron durante varias horas y se extendieron por el malecón y todos los barrios céntricos de La Habana, atestada de turistas. Seguidores de Castro colaboraron en la represión policial y dominaron la situación a altas horas de la madrugada del viernes, hora local [sábado por la mañana en España].El propio presidente de Cuba se vio obligado a trasladarse a la zona de las protestas v acusó a Estados Unidos de intentar "provocar un baño de sangre". Castro amenazó a EE UU en una alocución retransmitida por la televisión cubana con permitir un éxodo masivo de cubanos como ya hiciera en 1980 con la llamada Operación Mariel. Estados Unidos rechazó ayer que Fidel Castro dicte su política de inmigración.

Páginas 3 y 4

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 1994

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