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El 'reposapalomitas'

La afición norteamericana a mascar palomitas de maíz frente a una pantalla (ya de cine o de televisión) se ha adueñado de los espectadores españoles, para delicia de los empresarios de las salas de exhibición.Tanto Alberto de Frutos (arquitecto vinculado al proyecto de UGC para levantar 15 salas en Méndez Álvaro) como Enrique González Macho, dueño, de los cines Renoir, coinciden en señalar que el negocio de las palomitas constituye una parte importante de la economía de las salas de exhibición.

"En aquello que va al estómago no se mira la peseta", espeta González Macho. "Al cliente le puede parecer caro pagar 650 pesetas por ver una película, pero luego no se quejan si le cobran 1.000 por una copa en el bar de al lado"; explica. Pero él no consiente que entre ni un átomo de maíz en los cines Renoir. Los Alphaville siguen la misma máxima.

Antonio Muñoz, de la empresa que explota el Palacio de la Música, resta, sin embargo, importancia al negocio de las palomitas. "No todo el mundo se pasa por el bar; como media, el espectador no se deja más de 60 u 80 pesetas, el 10% de la entrada, aproximadamente".

Para hacer más cómoda la sesión de cine, muchos empresarios instalan butacas con un agarradera para apoyar el refresco o las palomitas. En Madrid ya existe en las salas Princesa y los multicines Ideal. Las 15 salas de Méndez Álvaro también incorporarán butacas reposapalomitas y con mayor distancia entre filas para estirar las piernas.

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