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Chaves advierte que no ofrecerá contrapartidas a IU para conseguir la presidencia de la Junta de Andalucía

El pleno del Parlamento andaluz votó ayer por segunda vez en contra de la investidura del socialista Manuel Chaves como presidente de la Junta. Ocho minutos y unos seis millones de pesetas -en concepto de dietas y kilometraje a los diputados- duró y costó la sesión de ayer.No hubo sorpresas. Partido Popular (41 parlamentarios), Izquierda Unida (20) y Coalición Andalucista (tres) votaron en contra, mientras que 43 de los 45 representantes socialistas (a la baja por maternidad de la diputada Carmen Ortiz se sumó la ausencia de Manuel Gracia por un pinchazo en su automóvil) lo hicieron a favor. Chaves advirtió que no modificará "ni un punto ni una coma" de su discurso y que no dará "contrapartidas" a cambio de salir elegido.

La elección del candidato socialista no se resolverá hasta la tercera votación ya que IU y los andalucistas tienen prácticamente decidido abstenerse. Ambos grupos, sin embargo, dilataron una semana más la formación del nuevo ejecutivo y ayer volvieron a votar en contra del programa de gobierno presentado por Chaves el pasado martes.

El candidato afirmó ayer que mantendrá intacto su discurso: "No pienso cambiar ni un punto ni un coma y no estoy dispuesto a dar contrapartidas para ganar un voto". Chaves contestaba de esta forma al diputado de IU y alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, y a los andalucistas, que han condicionado su abstención a compromisos concretos del candidato.

En caso de que el parlamentario de IU -que anució que "venderá caro" su apoyo- y los tres nacionalistas votasen en contra, Chaves incluso podría perder la votación ya que se supone que la diputada Carmen Ortiz no estará en condiciones de acudir al pleno y en el caso de que asista habría un empate, por lo que tendría que convocarse una cuarta votación.

El pleno fue un puro trámite, en el que uno a uno los 107 diputados presentes volvieron a repetir sí o no, dependiendo de las directrices de los partidos. Sirvió, eso sí, para dar volver a escuchar los argumentos y alegatos de cada portavoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de julio de 1994