Llamas culpables
Mientras el fuego arrasa España, honrados contribuyentes, jóvenes, viejos, señores, señoras, intachables padres de familia, siguen reclamando y ejerciendo su sagrado derecho al fuego en los maltratados campos de nuestro país. Barbacoas, paellas, chuletas, quema de rastrojos, etcétera. Poco les importa lo que a estas alturas cualquier ciudadano no ignora: que la negligencia es uno de los factores más importantes en la producción de incendios forestales y que, en determinados meses, el campo español es un verdadero polvorín.Poco les importa; su conducta está indultada de antemano por el arraigado desprecio hacia lo que es de todos los ciudadanos y por insolidaria, tradicional y nefasta mezcla de impunidad, desgana y menosprecio, no sólo de las leyes, sino de las más básicas reglas del sentido común.
Me repugna esa fingida ignorancia en la que se escudan y esa perversa obstinación de la que hacen. gala. Me asquea su cobardía ante la desgraciada fatalidad, sus blandas lamentaciones y lágrimas, ya inútiles, entre las que balbucearán su incredulidad ante lo inexplicablemente sucedido, cuando ya todo sea irremediable.
¿Cuánta riqueza, cuánta belleza, cuántos árboles, cuántos animales y cuántas vidas humanas serán inmolados este verano en el templo de estos imprudentes?-


























































