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El G-7 se amplía a ocho para recibir a YeItsin

El G-7 (los países más industrializados del mundo) se amplió circunstancialmente ayer a ocho al recibir a Borís Yeltsin, que por primera vez participó formalmente en las discusiones políticas de los grandes. Y lo hizo con la voluntad declarada de que Rusia llegue a ser miembro pleno del grupo, incluida su vertiente económica.Miembros de la delegación rusa destacaron que su país había participado también en los preparativos de los debates económicos de esta cumbre. De ahí, razonaban, queda sólo un paso para convertirse en miembro pleno, como Yeltsin desea fervientemente. El presidente ruso no quiere que su país quede aislado, lo que daría una impresión muy alejada de la imagen de gran potencia a la que están acostumbrados los antiguos súbditos de la URSS.

Anoche, hubo una fuerte señal en sentido contrario, cuando el presidente ruso participó junto a los demás líderes en la solemne cena de gala celebrada en el Palacio Real de Caserta. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, subrayó la importancia del evento, esperando a Yeltsin en el aeropuerto, lo que no había hecho con ninguno de los otros dirigentes.

En 1991, Mijaíl Gorbachov, todavía presidente de la URSS, fue recibido al final de la cumbre de Londres, y Yeltsin pudo hacer oir su voz en 1992 durante la cumbre de Munich. La diferencia es que ayer se sentó como uno más entre los grandes.

Entre los miembros del G-7 hay divergencias sobre la incorporación rusa al grupo. Por ello, el comunicado Político que subscribían habitualmente los siete participantes en estas reuniones ha quedado convertido esta vez en una simple declaración del representante del país anfitrión, que leerá hoy Berlusconi.

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