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Reportaje:

Los secretos de la danza del vientre

Una academia celebra con conferencias y bailes típicos el tercer Encuentro de Danza Oriental

En el número 20 de la céntrica calle del Limón existe desde hace unos años un estudio de danza, Las Pirámides, donde se pueden desvelar algunos secretos de la cultura egipcia, en especial de su esotérico folclor. El centro está dirigido por el maestro de danza oriental Shokry Mohamed (El Cairo, 1951). Tras haber formado parte de diversos grupos folclóricos de su país, Líbano, Irak y Túnez, Shokry llegó a España en 1974. El cairota Shokry comparte su vida con la asturiana Rosa Martínez.Mohamed, fundador y componente del Grupo Hispano-Árabe de Danza, compagina la docencia con la interpretación. Es bailarín, coreógrafo e instrumentista de cuerda y percusiones. En su academia enseña diversas danzas: del vientre, de los siete velos, del candelabro, del bastón, de la paloma, el kambala. Mohamed es considerado como uno de los mejores bailarines del mundo en la especialidad de sama, famoso y complicadísimo giro derviche de carácter místico.

La última clase

En Las Pirámides se está celebrando el tercer Encuentro de Danza Oriental, dirigido por el sudanés Fathi Andrawis, Androw, coreógrafo del Ballet Nacional de Egipto y maestro de Shokry. Ayer, el escritor y antropólogo Talat Shahin dio una conferencia sobre El muñeco en el pensamiento popular de Egipto. Hoy, el propio Androw impartirá su última clase magistral antes de regresar a Egipto.

Sobre la danza del vientre, llamada sharki, y sobre el folclor árabe y egipcio existe en Occidente una gran ignorancia y no pocos malentendidos. Por influencia del cine norteamericano y de los escritos de viajeros románticos, se suele pensar que es un baile erótico y provocativo ligado a los espectáculos de cabaré. Sin embargo, es una danza que enlaza con los ritos de fecundidad y maternidad. Bambi, una madrileña que lleva dos años asistiendo al estudio de la calle del Limón, afirma: "No se puede negar que tiene un componente sensual, pero es, principalmente, un canto a la armonía física y espiritual, al equilibrio anímico, a la paz interior".

Otra alumna del mismo centro, la uruguaya Techi León, recalca: "Con esta danza cambias el ritmo respiratorio, te reconcilias con la vida y contigo mismo. Es una fuente de relajación, una escuela de sosiego, una forma de vivir".

Acerca del dificilísimo y vertiginoso giro derviche, que tiene su origen en antiguos bailes guerreros, Shokry dice: "Es un giro continuo en el que los sufis turcos alcanzan el éxtasis. Se trata de llegar más allá de las cosas. Es una filosofía, una concepción cósmica de la existencia".

Shokry Mohamed tiene ya prácticamente terminado un libro sobre la danza del vientre, primera incursión en la literatura de este bailarín egipcio que ha elegido Madrid como ciudad para vivir y para enseñar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de junio de 1994