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Los socialistas se juegan en las urnas el fin de su hegemonía en Andalucía

Los socialistas se juegan el fin de la mayoría absoluta en Andalucía, una comunidad que consideran su principal feudo electoral y que, como reconoció el viernes Felipe González en Sevilla, les puso en 1982 el Gobierno de la nación al alcance de la mano. Si los 5.385.926 andaluces que hoy tienen derecho a voto confirman el fin de esta hegemonía, como vaticinan las encuestas, será un trago amargo para el PSOE, que en las últimas autonómicas, en 1990, se impuso en el 97% de los municipios de la comunidad y que ha vencido por mayoría absoluta en los tres comicios regionales celebrados, desde 1982.

El propio presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, ha cifrado en 50 escaños [la mayoría absoluta está en 551 el límite para decantarse por un Gobierno en solitario, sin necesidad del respaldo de otras formaciones. Por encima de esa cifra, Chaves optaría por un Gobierno monocolor aunque con apoyos esporádicos, mientras que si obtiene menos se decantaría por un acercamiento a Izquierda Unida (IU). El PSOE tiene ahora 62 de los 109 escaños del Parlamento autonómico.A los socialistas andaluces, la constancia de que el voto oculto es ahora el del PSOE, no deja de causarles cierto bochorno e irritación, aunque al mismo tiempo les hace abrigar esperanzas de que sean estos votantes los que den al traste con las previsiones negativas de los sondeos. No sería la primera vez que ocurriese.

La campaña que terminó el sábado ha sido de las más ásperas de las vividas en Andalucía. El PSOE denunció en el juzgado la supuesta compra por parte del Partido Popular de 600 votos por correo en la localidad de La Carolina (Jaén), y la primera reacción de Javier Arenas fue de cautela.

En apenas 45 minutos, el candidato conservador pasó de anunciar la aplicación de "medidas inmediatas" para aquellos militantes cuya conducta no era acorde "con la ética" a acusar a los socialistas de lanzar un montaje

También el candidato conservador acudió al juzgado para defenderse de las acusaciones del vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, quien afirmó que Javier Arenas no había declarado como diputado nacional sus intereses en empresas privadas.

Las campañas institucionales del Gobierno andaluz han terminado- todas ellas recurridas en Madrid ante la Junta Electoral Central. El árbitro electoral dio la razón al Partido Popular al ordenar la retirada inmediata de las vallas con el lema Lo hecho en Andalucía, una garantía, que curiosamente enlazaba con el lema electoral de los socialista Garantía de futuro. No obstante, desestimó los recursos sobre otras dos. campañas institucionales, una de las cuales -Solo en Andalucía reapareció ayer, día de reflexión.

Debates electorales

La programación electoral de Canal Sur también ha sido motivo de discordia. La televisión pública andaluza programó un debate cara a cara entre Arenas y Chaves y otros tres entre candidatos del PSOE con el resto de las formaciones. Una vez más, la Junta Electoral Central enmendó la plana a la andaluza y obligó a Canal Sur a emitir a toda prisa debates entre el Partido Popular e Izquierda Unida, y el PP y Poder Andaluz.

Si los socialistas han venido insistiendo en los últimos días en la necesidad de agrupar todo el voto progresista para ganar "por goleada y bien" en Andalucía y no "por los pelos", como dijo Felipe González en el mitin de cierre de campaña en Sevilla, el Partido Popular de Javier Arenas ha enfocado su campaña hacia un objetivo: romper con la imagen de. derecha a secas que proyecta esta formación.

Lo primero que hizo el candidato conservador, allá por el mes de septiembre, fue renovar las direcciones regional y provincial del Partido Popular- andaluz, aunque en tan poco tiempo, Arenas sólo ha tenido tiempo para echar un capa de barniz sobre los viejos desconchones.

El presidente nacional, que se ha volcado en Andalucía consciente de que ésta es el hándicap que debe superar si alguna vez quiere estar en el Gobierno la de nación, ha repetido una y otra vez que los que lo pasan mal clavan su mirada en él para que les dé una solución".

Izquierda Unida, al igual que los nacionalistas de Poder Andaluz, se ha volcado en pedir el voto de los socialistas desengañados. Julio Anguita y el candidato de la coalición, Luis Carlos Rejón, han lanzado insistentes advertencias a los asistentes a sus mítines recordando la impopular reforma laboral del Gobierno y los incumplimientos del Ejecutivo de Manuel Chaves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 1994

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