Cartas al director
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El Papa y el perdón

El informe sobre un documento secreto en que el Papa pide a los cardenales considerar la posibilidad de pedir perdón por algunos "errores y pecados" de la Iglesia católica nos presenta curiosidades e incoherencias lógicas que parecen en desacuerdo con la reputación de perspicacia de Juan Pablo II. ¿Cómo interpretar lo que nos propone tal informe?Si la Iglesia católica ha de pedir perdón por errores y pecados cometidos como Iglesia, parece que ya no se reconoce como divina, o que lo divino (incluso Jesucristo y Dios mismo) ya no se considera infalible, lo que sería incoherente con afirmaciones oficiales acerca de su identidad y origen, incluso las del Concilio del Vaticano II y del Catecismo Universal. Un cambio tan radical de autoidentificación o de doctrina, a su vez, podría explicarse sólo si la Iglesia ya no es la que antes era. Seguirla, pues, que esta nueva Iglesia no sería culpable de las barbaridades cometidas por su antecesora, y que no necesita pedir perdón.

Si la Iglesia católica ha de pedir perdón por los errores y pecados cometidos por sus miembros, entonces parece que no se reconoce directamente culpable, sino como responsable de declarar la culpabilidad de otros, y en concreto de los que le pertenecen. Esto sería coherente con su historia de exigir la conversión y penitencia de sus hijos, como por ejemplo a los herejes y reyes corruptos. Pero sería incoherente asociarse a esa culpabilidad mientras que pretende poder juzgarla, declararla y además perdonarla. Si es que aún se piensa que la Iglesia puede juzgar y perdonar. Si no, tampoco puede acusar. Y si no acusa la Iglesia ¿quién lo hace y a quién debe pedirse perdón? ¿A la ONU? ¿Quién dispensa la misericordia de Dios? (¿y la de los hombres ... ?). Además ¿cómo podría garantizarse una tal disculpa de no ser errónea a su vez? ¿Se sufre una esquizofrenia eclesiástica, en que la Iglesia se ve desintegrada, sin mancha ni arruga, pero, manchada y arrugada? ¿Hacen pecadora la Iglesia los pecadores en la Iglesia?

¿O se trataría de pedir la Iglesia perdón como truco publicitario, y así atraerse los elogios de un público donde está en baja su popularidad? No sólo sería eso incoherente, sino también ingenuo e ineficaz.

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Existe aún otra posibilidad: que el mismo informe puede contener error o pecado. ¿Es cierto que el Papa ha escrito un tal documento? ¿O que ha sido descrito con imparcialidad? (¿Son dignos de confianza los que divulgan los secretos?). Si es éste el caso, esperamos que los responsables, dentro y fuera de la Iglesia, tendrán la valentía de corregirlo y pedir perdón-

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