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Lissavetzky se perfila como secretario de la FSM tras la renuncia de Barranco

La retirada del guerrista Juan Barranco de la carrera por la secretaría general de la Federación Socialista Madrileña (FSM) ha dejado abierto el camino para este cargo al renovador Jaime Lissavetzky, consejero de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid. Tras el acuerdo entre ambos sectores sobre la ponencia marco, que ha relegado a un segundo plano las diferencias ideológicas, las negociaciones del séptimo congreso de la FSM, iniciado ayer, se centraron en el reparto de cargos directivos.El congreso comenzó ayer en la Ciudad Escolar de San Fernando de Henares, donde hace tres años se cerró en falso el anterior cónclave regional. Un total de 622 delegados definirán este fin de semana el futuro de la FSM, integrada por 21.056 militantes.

Renovadores y guerristas negociaron ayer un acuerdo que dividía los puestos clave de la nueva ejecutiva en dos paquetes de cinco cargos para cada bando. Los primeros aceptaban a Lissavetzky como secretario general si la secretaría de organización continuaba en poder del guerrista Francisco Cavaco.

Asumido este acuerdo, las negociaciones se prolongaron hasta la madrugada en el reparto de las otras funciones. La pugna se ciñó en torno a la vicesecretaría general, que los acostistas reclamaban para Barranco y los renovadores para Pedro Sabando. A éste no le agradó la comunicación de Joaquín Leguina de que el secretario general debía de ser Lissavetzky. No obstante, Sabando aceptó.

Superado el problema planteado a los guerristas con Barranco -José Acosta lo apadrinó y Leguina lo vetó-, éstos desistieron de presentar la candidatura del alcalde de Getafe, Pedro Castro, una figura en alza.

Aprobado raspado

Quien peor lo pasó ayer fue Teófilo Serrano, el secretario general saliente, al exponer su balance de gestión, que fue aprobado por sólo el 52,2% de los delegados. Una gran mayoría de los compromisarios le dio literalmente la espalda cuando comenzó a hablar -marchándose al bar- y otros no se recataron en sus carcajadas. Serrano admitió haberlo pasado mal en la tribuna y delegados de todas las corrientes declararon haber sentido "vergüenza ajena".

Serrano achacó a la "coyuntura internacional, nacional, local e interna del PSOE" los tres años que ha pasado "en la silla de tortura" de la secretaría general. En su declaración, en . un tono deliberadamente relajado, evaluó como buena la gestión de la ejecutiva saliente.

Por otro lado, el ex ministro y diputado José Barrionuevo declaró ayer durante las reuniones del congreso de la FSM que considera "exagerado" y "disparatado" que se le exijan "responsabilidades de por vida" por haber participado en el nombramiento, en 1986, de Luis Roldán como director de la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 1994