Entrevista:

"La ONU odia a Bosnia"

ENVIADO ESPECIAL El despacho de Haris Silajdz¡c en Sarajevo carece del boato del poder. No parece la estancia de un primer ministro. Ni siquiera el de un país como Bosnia-Herzegovina, quebrado por tanta guerra. Dos mesas sencillas de madera; pocos y muy ordenados papeles; un butacón de piel ajada; tres teléfonos de tamaño dispar, según su importancia: el más grande le une al presidente Alia Izetbegovic; un tresillo de dudosísimo gusto; un mapa gigante y dos armarios de metal, que sirven de barricada frente a los francotiradores, componen un cuadro de algo que se resiste a admitir la derrota.

Silajdzic, enfermo crónico de asma, ha recuperado el buen color tras los días amargos de Gorazde. Ahora no duda en arremeter contra el secretario general de las Naciones Unidas, Butros Butros-Gali, al que considera máximo responsable de lo sucedido en las últimas semanas y de quien pide su destitución. Silajdz¡c sugiere en esta entrevista con EL PAÍS, celebrada en el edificio de la presidencia de Sarajevo, que en las condiciones actuales es mejor que la ONU abandone Bosnia.

Pregunta. ¿Qué ha aprendido de las últimas tres o cuatro semanas, de lo sucedido en el enclave de Gorazde y de la actitud de la comunidad internacional en esta crisis?

Respuesta. Las Naciones Unidas han desarrollado un papel negativo. No han utilizado el mandato que les había sido dado y no han aceptado la oferta de la OTAN de bombardear posiciones serbias después de que su artillería continuara matando civiles una vez hecho público el ultimátum. Parece que alguien en posiciones [políticas] muy elevadas ha intentado salvar a estos fascistas del castigo. Ellos han matado tan sólo en Gorazde, y nadie sabe por qué, a 719 personas. Su objetivo era expulsar a la población y tomar todo el territorio. Esto ha estado sucediendo en los dos últimos años. Y aún hay gente que lo llama guerra civil, que traducido al lenguaje político significa: "No quiero hacer nada". Todo el mundo sabe que esto no es una guerra civil, que es una agresión. Que los carros de combate, la artillería y los soldados proceden de Serbia. Todo el mundo sabe esto. Pero nadie quiere llamar a esto un genocidio. ¿Y sabe por qué? Porque eso les obligaría a intervenir. Todo son excusas. Incluso cuando la OTAN, cuando Estados Unidos toma la iniciativa y la Alianza acepta frenar a este demonio, la ONU dice entonces que no.

P. Cuando usted denuncia, que alguien en posiciones muy elevadas está jugando sucio, ¿a qué país o a quién se refiere?

R. Si lo quisiera decir, se lo habría dicho antes. Es obvio que hay círculos en posiciones muy elevadas que han permitido que esto suceda durante dos años y al mismo tiempo nos han tenido con las manos atadas [el embargo]. Se nos ha prohibido defendernos, y a los serbios se les ha permitido hacer de todo. Esto no es una guerra; esto es un genocid¡o. Y ahora las Naciones Unidas vienen aquí y nos dicen: mire usted, aquí hay dos partes y no deseamos tomar partido. Lo que aquí sucede no es sólo una violación de la Carta fundacional de la ONU, es una violación de todo principio. Si la ONU no respeta su propia Carta y sus propias resoluciones, ¿por qué no se van?

P. ¿Está pidiendo usted que las Naciones Unidas abandonen el territorio de Bosnia?

R. Creo que después de Gorazde se debe producir un gran cambio en el liderazgo de la ONU. Srebrenica sucedió hace un año. Ahora vuelve a suceder lo mismo en Gorazde. Han permitido que esto [la ofensiva serbia] se prolongue casi cuatro semanas. A pesar de ser un área segura. ¿Por qué la ONU no tenía defendida esta zona protegida? ¿De quién depende esta protección? ¡Y mientras, toda esa gente, sentada en el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, cobrando altísimos salarios!

P. Alguna gente opina que el Gobierno bosnio ha estado soñando en exceso con la posibilidad de una intervención militar exterior y que, tras lo sucedido en Gorazde, ustedes se han dado cuenta de que esta intervención no se va a producir nunca.

R. Perdone... ¿Acaso todo esto ha sido el medio para hacernos llegar este mensaje? Quizá. Si esto fuera así, nos encontraríamos ante un asesinato en masa planificado por la propia comunidad internacional. Pero yo creo que esto no es así. Creo que son las Naciones Unidas y algunas personas que ocupan altos cargos en esa organización los que detestan Bosnia. Esto está muy claro en los últimos dos años. Han estado en contra de cualquier acción.

P. ¿Qué opina usted del secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, y de su enviado especial Yasushi Akashi?

R. Creo que detuvieron la acción de la OTAN. Le puedo nombrar 20 localidades destruidas delante de los ojos de Butros-Gali. Cuando la Alianza quería tomar acción contra esta maquinaria asesina [el Ejército serbio de Bosnia], ellos les pararon. ¿Por qué? No lo sé. Pero eso es una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Éstas ahora son sólo papel. ¿De quién depende la puesta en práctica de las resoluciones? Muy sencillo: del secretario general. Y éste ¡qué está haciendo!

P. ¿Qué opina del papel desarrollado por Estados Unidos en esta crisis?

R. Al final ha sido Estados Unidos el que ha hecho todo. Desde la ayuda humanitaria aérea... Nos hubiera gustado que todo fuera más rápido. Para algunas cosas es demasiado tarde. Sí, pero al final ellos fueron los que empujaron a los demás hacia el ultimátum en Gorazde. Tal vez es muy poco y muy lento.

P. ¿Y la postura de la UE?

R. Ha sido más positiva en los últimos meses. Antes, la Comunidad ha sido testigo de una tragedia.. Durante mucho tiempo nos han alimentado, sí, pero tienen que responderse a la pregunta de por qué nos impusieron el embargo de armas y dejaron que toda esta gente muriera. Esa es una responsabilidad moral.

P. ¿Está usted preparado para firmar el cese de hostilidades?

R. Sí, durante tres o cuatro meses, mientras que se desarrollan negociaciones. Pero ellos quieren congelar la situación actual y que las Naciones Unidas les conserven el territorio. Pero eso no sucederá. Bosnia-Herzegovina permanecerá como un solo país. No tengo nada en contra de la grandeza de Serbia, pero dentro de sus propias fronteras, no a expensas de Bosnia.

P. Una última pregunta, ¿qué opina del papel de los soldados españoles en Mostar?

R. No me ha gustado. Ha habido problemas. Hay muchas indicaciones de que han tomado partido por los extremistas croatas. No estamos contentos con ellos. Pretendo hablar con el Gobierno español sobre este asunto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 01 de mayo de 1994.

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