Los locales de la EMV en el Rastro siguen sin hallar compradores

Ni un solo novio. Los cinco locales que la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) subastaba la semana pasada en la zona del Rastro madrileño (dos en la Ribera de Curtidores y tres en la plaza de Cascorro) no recibieron ni una sola oferta de compra. Tampoco los bajos que se ofrecían en la Alameda de Osuna despertaron muchas pasiones.

De los 11 locales que el público podía adquirir, cinco se quedaron desiertos en la puja y serán vendidos directamente al precio tipo que se señalaba en el pliego de condiciones, según informó el director económico-financiero de la EMV, Antonio Hidalgo, quien echa de menos las épocas de vacas gordas, cuando "había bofetadas" por hacerse con un local de promoción municipal. Todos ellos partían de un precio tipo de unas 100.000 pesetas el metro cuadrado.

Hidalgo señala que los problemas que sufre el Rastro influyen en la falta de demanda de esos comercios, pero añade que, cuando la gente empiece a ver cómo van a quedar los locales y se abran algunos, los posibles compradores se animarán a instalarse allí.

Dos de esos locales son los sobrantes del realojamiento de los actuales comerciantes de la parte baja de la calle de la Ribera de Curtidores, que deben dejar su sitio para la ampliación de la calle y la urbanización de la zona.

La subasta de la semana pasada, sin embargo, tuvo más éxito que otras celebradas hace seis meses, en las que la EMV apenas consiguió colocar tres o cuatro locales de unos 20 que salían a la venta.

En ésta se logró adjudicar un 45% de los comercios, casi todos ellos de menos de 100 metros cuadrados. Antonio Hidalgo ve en este hecho un síntoma de que la crisis empieza a remontarse.

"Tienen más éxito los pequeños, a pesar de que los bares necesitan más espacio", bromeó el secretario del Ayuntamiento, Mario Corella, al finalizar la subasta. El que tuvo más pretendientes fue uno de 58 metros cuadrados en la calle de Andrés Arteaga, 2, que se adjudicó al doble de su precio de salida: 11 millones de pesetas, cuando el precio tipo se fijó en algo menos de seis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de abril de 1994.

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