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El Marsella pierde su título de campeón de Liga

El fútbol fancés se adentra en aguas turbulentas. El presidente del Olímpico de Marsella, Bernard Tapie, anunció ayer que utilizaría "todos los medios" a su alcance para oponerse a la devastadora sanción impuesta el viernes al club por la Federación Francesa de Fútbol: el equipo, vigente campeón de Europa, degradado a la Segunda División, y el propio Tapie apartado sine die de cualquier cargo. Además, ayer se conoció que el equipo francés ha sido desposeido de su título de campeón de Liga 1992-93, que no ostentará ningún otro club. Todo por intentar comprar, hace un año, un partido de Liga contra el Valenciennes. Como primer paso, Tapie apelará ante la Comisión de Conciliación del Comité Olímpico Francés. Si eso le falla, quedará la opción del Consejo de Estado, máxima magistratura, del país.Tapie no es un simple directivo futbolístico. Es el político socialista más popular entre los jóvenes. Es el candidato con más posibilidades de ocupar la alcaldía de Marsella en 1995. Dispone de una ingente batería de contactos e influencias como ex ministro y magnate empresarial y figurará, casi con toda seguridad, entre los candidatos a la presidencia de la República en abril de 1995. Su enfrentamiento con la Federación Francesa se prevé largo y sin cuartel.

En el plano deportivo, el club marsellés es el de más fuerza y raigambre en Francia, y su presencia en Primera División parece imprescindible para garantizar el negocio general: el Olímpico llena los campos rivales, es una pieza vital en los contratos de transmisión televisiva y mantiene en alza el mercado de los traspasos. Sin este club, el fútbol francés quedará en manos de dos entidades más o menos advenedizas, como el París Saint Germain y, en menor medida, el Mónaco. Los seguidores marselleses anunciaron que marcharían sobre París el sábado próximo para expresar su protesta.

Christophe Robert, uno de los dos jugadores del Valenciennes afectados por el castigo, declaró sin embargo que la decisión de la FFF era "severa, pero normal". "Ha habido una falta, es lógico que se castigue", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de abril de 1994

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