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"Cuando lleguen los Hércules, no quedarán españoles para evacuar", afirma la vicecónsul en Burundi

Desconcierto, lentitud y falta de reflejos definen el perfil de la diplomacia de Madrid en la evacuación de españoles de una Ruanda en sangrienta guerra civil. La vicecónsul española en Bujumbura, la capital de Burundi, por donde ha salido la mayoría de españoles residentes en Ruanda, manifestó ayer telefónicamente a este diario: "Cuando lleguen los Hércules, no quedará ningún ciudadano español por evacuar". Isabel Pintado está dolida por la ausencia de instrucciones y de llamadas de ánimo del Ministerio de Exteriores y confiesa que ha realizado su labor por estricto "deber humanitario". Más de 30 españoles en Ruanda han abandonado el país, vía Bujumbura. Entretanto, los dos Hércules enviados por el Gobierno español permanecían ayer retenidos en Nairobi (Kenia) a la espera de que cesen los combates en Kigali, la capital do Ruanda.

Isabel Pintado, casada con un funcionario belga y con más de 20 años de residencia en Burundi, subraya que las matanzas actuales de Ruanda son las más graves de la historia de estos países. "Nunca", comenta, "habíamos llegado al extremo de evacuar a todos los occidentales. Además, en este caso nos hemos encontrado con la dificultad de que la inmensa mayoría de residentes españoles son religiosos muy reticentes a las evacuaciones y que sólo aceptan salir cuando ven que les puede pillar el toro. A veces, cuando piden ser evacuados, ya resulta demasiado tarde". Cansada por varias noches sin apenas dormir, la vicecónsul española en Burundi ha ayudado a la evacuación de más de 30 compatriotas, huérfana de apoyo diplomático."Hasta el martes, cuando llegó a Burundi el embajador de España en Tanzania, no recibí ni una llamada", comentó Pintado quien añadió que el termómetro de la gravedad de la situación lo ofrece que todas las embajadas occidentales en Ruanda han cerrado sus puertas.

Por otra parte, Matxalen Belausteguigoitia, vicecónsul de España en Kigali, hizo saber ayer que no había huido de la capital ruandesa, sino que el estallido del conflicto la sorprendió fuera de esta ciudad y que no pudo volver hasta que fue rescatada por soldados belgas. Su casa en Kigali había sido saqueada y tuvo que refugiarse en el consulado italiano hasta que fue evacuada.

Los aproximadamente 135 españoles de Ruanda, en su inmensa mayoría sacerdotes y monjas, han abandonado el país en los últimos días a través de las fronteras de Burundi, Zaire y Tanzania, por vía terrestre; y en dirección a Nairobi, capital de Kenia, por vía aérea mientras ha permanecido abierto el aeropuerto de Kigali, la capital ruandesa. Manuel Cacho, un portavoz de la Oficina de Información Diplomática (OID), manifestó en la tarde de ayer que 87 españoles han sido ya evacuados; 19 esperan ser repatriados; 12 se niegan a abandonar Ruanda; ocho han recurrido a sus propios medios para huir; y los nueve restantes se encuentran en paradero desconocido o no han podido ser localizados por las autoridades por encontrarse en zonas incomunicadas.

El espeluznante agravamiento de la guerra civil en Ruanda y el aluvión de críticas de los residentes y de la opinión pública han obligado al Ministerio de Exteriores a reforzar su presencia diplomática en la zona de conflicto, donde no funcionaban embajadas ni en Ruanda ni en Burundi. Un portavoz de la OID negó ayer que los diplomáticos belgas y franceses -los países con más residentes e intereses en la región- hayan atendido primero a sus ciudadanos. "Nos consta que han establecido prioridades en función de los problemas más urgentes y no de las nacionalidades", añadió el portavoz. Exteriores ha enviado diplomáticos en los últimos días a Zaire, Burundi, Tanzania y Kenia para reforzar sus efectivos. La Embajada española en Nairobi mantuvo ayer una reunión con las comunidades religiosas que están trabajando en la zona.

Las huidas se han producido con las características propias de una desbandada y los religiosos han abandonado sus misiones en Ruanda sin visados, en ocasiones sin apenas dinero y con las pertenencias de uso más personal como únicos equipajes. "Han salido del país muy nerviosos, con lamentos y quejas. Muchos de ellos con la firme voluntad de regresar a Ruanda", afirmó Isabel Pintado. "El espíritu de abnegación y altruista de esta gente les lleva, a veces, a rechazar los ofrecimientos de evacuación", señalaron en la OID.

Por otra parte, las tres religiosas de la misión de Kibuye (Ruanda), que estuvieron sitiadas por bandas armadas de hutus y se negaron a entregar a refugiados tutsis, se encontraban ayer a salvo en Bujumbura. Se espera la repatriación hoy de Pilar Diez Espelosín, Amparo Muñoz y Margarita Banch que llegarían a Madrid, vía París, según fuentes diplomáticas.

Occidentales, a salvo

Los occidentales tocan madera, porque hasta la fecha tanto los hutus que desencadenaron las matanzas como los tutsis que respondieron con una sangrienta ofensiva han respetado las vidas de los europeos.

Los dos Hércules, enviados el miércoles por España desde la base de Zaragoza, se encontraban ayer paralizados en el aeropuerto de Nairobi. Los violentísimos combates que ayer vivió el aeródromo de Kigali, la capital de Ruanda, impidieron mantener el puente aéreo entre las dos ciudades. Los aviones se encuentran bajo el mando operativo de los cascos azules belgas que coordinan todo el dispositivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 1994

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