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Miles de neonazis invaden un 'homeland' de Suráfrica para apoyar su Gobierno contra el ANC de Mandela

JOHN CARLIN/ AGENCIAS Miles de racistas neonazis surafricanos del Movimiento de Resistencia Afrikaner (AWB) invadieron ayer el homeland de Bophuthatswana, también conocido como Bop, para sostener al régimen autoritario del presidente Lucas Mangope, un enemigo del Congreso Nacional Africano (ANC) cuya negativa a participar en las elecciones de abril provocó una insurrección popular y su huida el jueves de Mmabatho, la capital. Los disturbios que sacudieron a Bop llegaron casi a las puertas de Pretoria y causaron decenas de muertos, tres de ellos miembros del AWB que fueron rematados a sangre fría por soldados de Bophuthatswana. El presidente Mangope decidió ayer participar finalmente en los comicios.

Unos 2.000 miembros del Ejército surafricano intervinieron ayer para ayudar a la policía de Bophuthatswana a restablecer el orden, poner fin a los disturbios y limpiar las calles de Mmabatho de los miles de extremistas blancos armados que habían venido a apoyar al dictador Lucas Mangope. Era la primera vez que la derecha racista blanca del Movimiento de Resistencia Afrikaner (AWB) demostraba su determinación a coger las armas para impedir los planes del Gobierno surafricano de llevar a cabo el próximo mes las primeras elecciones multirraciales de la historia de Suráfrica.Fracaso estrepitoso

Su esfuerzo se saldó, sin embargo, por un estrepitoso fracaso, ya que el presidente Mangope no sólo se vio forzado a volver a su capital de la que había huido, sino también a anunciar que la población de su homeland participará en los comicios.

Por lo menos 67 personas, según las últimas estimaciones oficiales anoche, habían muerto en los disturbios, y casi 300 habían resultado heridas. Los enfrentamientos más violentos tuvieron lugar en la ciudad de Mabopane, a unos 20 kilómetros apenas al norte de la capital surafricana, Pretoria.

Mmabatho vivió escenas dramáticas, entre ellas cuando un miembro de la policía local mató a sangre fría a tres extremistas blancos. "Dios ayúdame", gritó uno mientras otro alcanzaba a decir: "Nos mandó nuestro jefe". Fueron sus últimas palabras. Unos segundos después, el policía les apuntó a cada uno y les disparó en la cabeza. Poco tiempo antes, los tres hombres, partidarios de Eugène Terreblanche, el líder del AWB, habían estando paseando por las calles de un barrio de la ciudad al volante de un Mercedes y disparando de manera indiscriminada contra los transeúntes. Otros grupos de extremistas con sus vehículos se entregaron al mismo deporte antes de ser finalmente expulsados a tiros.

El presidente surafricano, Frederik de Klerk, aseguró anoche que los extremistas blancos habían cometido "un acto criminal" y que deberán enfrentarse con "todos los medios de los que dispone el Estado". La determinación de las autoridades de Pretoria sorprendió aparentemente al AWB, que pensaba que Mangope había caído víctima de un "compló comunista" y que su intervención bastaría para restablecerle en el poder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de marzo de 1994

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