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Tribuna:

Planes

Querido diario: llego a la oficina muy pronto, cuando todavía es de noche, y hago planes. Parece que quieren echar a los que han conseguido más de seis trienios, entre los que me cuento, y sustituirlos por eventuales y aprendices. Las cosas se están poniendo feas. Yo ahora me llevo muy bien con el director, porque por la tarde paseo a sus hijos por el parque, para que se oxigenen, y me ha dicho que de los cuatro que somos en el departamento, tres por lo menos tienen que caer. En realidad, dos, porque Gutiérrez, con un poco de suerte, se muere antes de que pongan en marcha el plan de viabilidad: aunque intenta disimularlo, está fatal y como no se da de baja por miedo a que le quiten la silla se va a poner peor.Luego está, Rosa, que se casó hace cinco años y todavía no ha tenido hijos porque le han dicho confidencialmente que en la empresa no quieren mujeres con hijos. Si se quedara embarazada ahora, con la baja por maternidad y todo eso, seguro que encontrarían el modo de quitársela de encima. Desaparecida Rosa, el problema estaría entre Fernández y yo . Por eso me he ofrecido a facilitarle los preservativos. Le he contado que me los traen de América a mitad de predio, pero los compro en la farmacia de abajo y por la noche con mi mujer, que es muy mañosa ya la conoces, les hacemos agujeros del tamaño de un espermatozoide Espero que no sea estéril.

Lo de Fernández está prácticamente arreglado: llevo un mes metiéndole tranquilizantes en el café y se pasa el día en un nube. Esta se mana se ha dado una vez de baja porque no podía con su cuerpo Además, he hecho correr el rumor de que se droga. Te cuento todo esto a ti, diario, porque sé que me comprendes. Si lo dijera por ahí, me tacharían de mezquino, pero tú sabes que hago todo esto por mi hijos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 1994