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El marido de la apuñalada de Vallecas se declara inocente

J. M. AHRENSCarlos Martín Molinero, de 34 años, a quien la policía acusa del asesinato de su esposa, María Esther Alejano, se ha declarado inocente. Martín Molinero, empleado de banca liberado por su trabajo de sindicalista en CGT, asegura que el día de la muerte llevó en coche a su esposa hasta la boca de metro de Portazgo y que después dejó en casa de sus padres a la hija de la pareja. Una vez solo, acudió a una sucursal bancaria para explicar los resultados de la huelga general y posteriormente se encaminó a la sede de CGT, según afirmó ayer el abogado del acusado.

La policía insiste en la culpabilidad de Martín Molinero y sostiene que no se presentó en el banco hasta las diez de la mañana, por lo que su coartada se derrumba.

Los investigadores apuntan que el crimen se debió a los celos: Esther había comunicado a Carlos su intención de abandonarle. El matrimonio, ambos empleados de banca, tenía una hija de 10 meses.

El hilo y el punzón

El asesinato, según la versión policial, se perpetró en el Renault 5 de color negro propiedad de la mujer. Allí fue apuñalada con un punzón -aún no encontrado-y estrangulada con un hilo de nailon. Después fue arrojada en llamas y sin documentos de identidad a la calle de MaruJ García Romero, en el distrito de Vallecas Villa. La muerte se debió a las cinco puñaladas.

Un testigo, que no se identificó, tomó nota de la matrícula y llamó al 092. Esta pista condujo a la detención el mismo miércoles por la mañana de Martín Molinero. La Brigada de la Policía Judicial de Madrid ha efectuado un llamamiento para que este testigo se ponga en contacto con la sección de homicidios (532 55 05).

Carlos Martín fue capturado a las 12.45 en la avenida de la Ciudad de Barcelona cuando conducía el R-5. El acusado ha manifestado que se dirigía a casa de su madre. Su mano, a tenor de la investigación policial, mostraba una erosión por cuerda. En el asiento de atrás se descubrieron manchas de heces.

Los conocidos del matrimonio no daban crédito al supuesto uxoricidio (muerte causada a la mujer por el marido). Martín Molinero, que trabajaba en el Banco de Gestión Financiera, era considerado un hombre pacífico por los vecinos, quienes no habían oído discutir nunca a la pareja.

Vivían en el número 4 de la calle de León Felipe, un inmueble acomodado del distrito madrileño de Vallecas, situado a unos 500 metros de donde fue arrojado el cadáver de María Esther Alejano Aguilaniedo, de 34 años.

El cuerpo sin vida y en llamas fue descubierto por un jardinero municipal. Una de las piernas presentaba quemaduras. Vestía abrigo, pantalones y jersey gris. Yacía boca abajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 1994

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