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El referéndum constitucional de Guatemala atrae a pocos votantes

La revisión de la Constitución no apasiona a los guatemaltecos. El referéndum sobre este tema convocado ayer en el país centroamericano no movilizó aparentemente a los electores potenciales. En contra de la tendencia de las últimos comicios generales, cuando los votantes acudieron masivamente a las urnas, la concurrencia a los colegios electorales fue ayer reducida, aunque no se conocía todavía anoche el nivel exacto de participación. La apatía alcanzó a algunos presidentes de mesa, que ni siquiera se presentaron y tuvieron que ser sustituidos por las autoridades del Tribunal Supremo Electoral.Las medidas de seguridad fueron particularmente notorias en los accesos a la capital y en las inmediaciones de puntos considerados estratégicos, como puentes y centrales eléctricas. En las dos últimas semanas se han multiplicado los atentados y las amenazas de bomba en distintos puntos del país. Algunos de ellos fueron atribuidos a la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatelmalteca (URNG), alzada en armas desde 1960 y que propugna la abstención.

Casi tres millones y medio de guatemaltecos con derecho a voto ratificarán o rechazarán, en bloque, 43 reformas a la Constitución política, aprobadas por el Congreso en noviembre pasado.

El presidente, Ramiro de León Carpio, aseguré al depositar su voto que la aprobación de las reformas asegurará la gobernabilidad del país tras un largo periodo de inestabilidad. El esfuerzo oficial era bien visible en la ciudad de Guatemala capital, que apareció alfombrada de papeletas favorables al sí.

La cuarta consulta

El referéndum de ayer es la cuarta consulta de esta naturaleza que se realiza en la historia de Guatemala. La primera fue el 21 de octubre de 1854, 33 años después de la independencia de España, cuando el pueblo declaró presidente vitalicio a Rafael Carrera, el sanguinario dictador inmortalizado por Miguel Ángel Asturias en su novela El señor presidente. La segunda, el 25 de mayo de 1935, para prolongar por seis años el mandato del también dictador y no menos sanguinario Jorge Ubico, quien se quedó 14 años en el poder y fue derrocado por la revolución de octubre de 1944, que fue abortada por la Agencia Central de inteligencia norteamericana (CIA). La tercera consulta, el 10 de octubre de 1954, fue para ratificar la presidencia del coronel Carlos Castillo Armas, caudillo del movimiento pronorteamericano que derrocó al presidente Jacobo Arbenz Guzmán.Si los guatemaltecos ratifican las reformas, el Tribunal Supremo Electoral deberá convocar elecciones para nombrar un nuevo Congreso, que a su vez elegirá a corto plazo a nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a un Controlador general de la Nación, mientras que el Ejecutivo tendría, por su parte, que nombrar a un nuevo Fiscal general del Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de enero de 1994