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La Bolsa de Tokio cayó 954 puntos por el retraso en las medidas reactivadoras

Japón sufre una de sus horas más bajas al coincidir la apatía de los indicadores económicos con una gran confusión política. El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio, calculado sobre los 225 valores más activos del mercado, registró ayer una caída de 954 puntos debido a la incertidumbre y al convencimiento de los corros de que se retrasará la publicación de nuevas medidas de estimulación. Fue la mayor pérdida en una sola jornada desde el 19 de agosto de 1991, día del golpe de Estado en la antigua Unión Soviética.

La crisis afectó también a la paridad del dólar respecto al yen que se situó en 112,10 puntos contra los 111,60 en que había cerrado el pasado viernes, día en que el paquete de reformas propuestas por el ejecutivo encajaba una severa derrota en el plenario del Senado.El calendario de trabajo de la coalición gubernamental de siete partidos, en peligro de quedar desarbolada tras el traspiés legislativo, se ha venido abajo. Los planes oficiales, si el resultado de la votación hubiera sido favorable, eran haber anunciado hoy el paquete de medidas para salir de una recesión que cumple tres años; una comisión oficial hubiera publicado el 3 de febrero las conclusiones sobre desgravación del impuesto sobre la renta, y dos días más tarde el Ministerio de Finanzas difundiría el proyecto de presupuesto para el ejercicio fiscal que comienza en marzo. Para colmo de males, el Partido Socialista, que aporta el mayor número de escaños, no está de acuerdo en que, paralelamente al recorte de la fiscalidad sobre los salarios, se apruebe un incremento de los impuestos al consumo.

Sin Gobierno

El jefe del Gabinete, Masayos hi Takemura, aseguró a la Prensa que el retraso no significa necesariamente esperar más de una semana aunque confesó que acercarse al programa previsto se está poniendo "`muy dificil"`. Minoru Morita, uno de los comentaristas más escuchados duda de que alguien sea capaz de aprobar medidas de revitalización y aplicarlas después. "De hecho, Japón no tiene Gobierno", aseguraba. Y mentando la soga en casa del ahorcado, el gobernador del Banco de Japón, Yasushi Mieno, descartaba ayer una rápida recuperación de la economía nacional. Lo hizo pocas horas después de que el secretario norteamericano del Tesoro, Lloyd Bentsen, abandonase Tokio regresando de vacío tras reiterarse, por enésima vez y con diferentes mensajeros, el disgusto de Washington por el fuerte déficit comercial con Japón. Mieno reconoció su pesimismo en una reunión de dos días con ejecutivos provinciales del banco emisor. El consumo privado, dijo, una de las palancas en las que confía Estados Unidos para promover un mayor flujo de sus exportaciones y acortar el desequilibrio comercial, continúa sin demostrar un resurgimiento estable y tampoco despega la inversión privada.

Aunque la compra de viviendas por parte del ahorrador japonés está activando el sector de la construcción y la inversión pública fluye hacia el sector inmobiliario, la confianza del empresariado sigue bajo mínimos.

Deterioro

Las condiciones del mercado de trabajo se han deteriorado considerablemente hasta extremos pocas veces conocidos. "La economía permanece estancada", resumió el gobernador. Mieno no quiso pronunciarse sobre una nueva disminución de los tipos de interés oficiales, en estos momentos en un récord a la baja de 1,75%, pero no ocultó que el suministro de créditos y la circulación de dinero no han alcanzado los niveles aconsejables pese a siete descuentos, aprobados por el banco central.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 1994

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