Relato, sencillo y directo

'Terapia para arruinados'

El panadero gallego José Menor publica sus memorias

Se llama José Menor. Nació hace 60 años en Casanova, un lugar de la provincia de Orense. Pertenece al tipo de gallego trotamundos, aventurero, idealista y tenaz. Acaba de editar por su cuenta y riesgo un libro, Terapia para arruinados, en el que da un repaso a su vida. Desde hace 11 años ejerce de panadero en Madrid. últimamente también practica la charcutería, oficio que le apasiona. Ha corrido medio mundo y se ha arruinado reincidentemente en Suramérica con variopintos negocios, que van desde la introducción clandestina de dinero en Suiza hasta hacer de correo en el mercado de la droga andina, pasando por las antigüedades, los embutidos, la filantropía y las explotaciones agropecuarias. Se casé en Chile, donde nacieron sus seis hijos. Abomina del general Pinochet.Su tahona es una de las más antiguas de la capital. Sigue amasando con horno de leña. Habla con pasión del pan. Admira a Pío Baroja, que también fue panadero en Madrid. Se le van los ojos tras otros oficios casi desaparecidos: ha organizado en la plaza de Herradores, donde está su panadería, tres fiestas de trilla, dos de herradores y una concentración de afiladores. Ahora prepara una gran celebración de la matanza del cerdo al estilo tradicional que tendrá lugar el próximo día 29 en Valverde de Alcalá. Personaje barroco, pero campechano, gusta rodearse de gentes muy dispares: gaiteros, chulapos, grupos de coros y danzas, políticos, flamencos, tenores, cómicos, toreros, hispanistas franceses y ciudadanos normales a primera vista.

Terapia para arruinados: vida y andanzas de José Menor es un retablo repleto de historias y personajes de muy diversa calaña. Como escritor, no es Torres Villarroel, pero relata sus aventuras de forma sencilla y directa. No ha escrito su libro con afanes literarios, sino para dejar constancia de su paso por este mundo. José Menor trata a los amigos con miel; a los enemigos, con hiel; consigo mismo se muestra comprensivo, pero perplejo ante las incomprensiones de las que ha sido objeto. A pesar de los numerosos desaires de su variable fortuna, es optimista hasta el entusiasmo: "Aunque me haya arruinado muchas veces, la vida no es una ruina. No hay que pegarse un tiro ni tirarse al tren. Yo he pasado momentos muy malos. Hace años, en Chile, estaba tan desesperado que pensé en el suicidio. Pasé junto a un psiquiátrico y, sin pensarlo dos veces, entré allí a ver si me arreglaban. Estuve 15 días. Me cobraron 800.000 pesetas y no me solucionaron nada. Un amigo mío les di o a los médicos que no tenían vergüenza: entré porque estaba arruinado, y ellos me habían arruinado más. Pero hay alguien dentro de mí que me grita: ¡Siempre adelante!".Físicamente, se parece a Mario Soares. Con acento gallego total, dice. "Hay tres tipos de emigrantes, los que se quedaron allí rodeados de hijos y nietos, los que volvieron forrados de oro y los que, como yo, tras 20 años de luchar, volvimos sin un puto duro". Como lo que pretende José Menor es que le conozcan mejor sus allegados, ha hecho una edición de sólo 2.000 e emplares de su libro. Se vende en dos establecimientos del barrio, la librería Molina, de la Travesía del Arenal, y el quiosco de Cándido, en la plaza de la ópera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de enero de 1994.