A cal y canto

La unidad de cuidados intensivos de la clínica Asepeyo seguir cerrada a cal y canto para los medios de comunicación. Sólo María Luisa Femández y Rosa Pérez, esposa y hermana, respectivamente, del paciente, han podido entrar sin autorización previa. El piloto no ha querido hablar del siniestro hasta ahora. "Las supuestas declaraciones de mi marido afirmando que iba a 260 kilómetros por hora son falsas de la primera hasta la última letra. No hay más que añadir", aclara la esposa.La relaciones públicas de la clínica Asepeyo, Matilde Barbero, se mostraba hace unos días sumamente molesta con las supuestas declaraciones del accidentado a El Mundo, publicada cuando el piloto se encontraba todavía sedado bajo intensa vigilancia médica. "Es literalmente falso que el paciente haya hablado con un periódico. Así se lo digo a quien me lo pregunta".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 28 de diciembre de 1993.

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