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LA BATALLA SOCIALISTA

Leguina y Serrano piden la reforma del PSOE y un recorte salarial

Los renovadores de la Federación Socialista Madrileña (FSM) propugnan una reforma en profundidad del PSOE, de manera que se garantice "una suficiente renovación periódica de los representantes del partido en las instituciones políticas; y una financiación transparente, saneada y popular". El nuevo modelo, según un documento de los renovadores madrileños debatido el pasado lunes, debe erradicar "cualquier tipo de sectarismo", que va ligado "como la cara de una moneda a su cruz, al clientelismo".El presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina; el secretario general de la FSM, Teófilo Serrano, y los ex ministros José Barrionuevo y Joaquín Almunia participaron en el acto celebrado en la sede del Grupo Parlamentario Socialista de la Asamblea de Madrid.

La renovación de los órganos de dirección, "combinando pluralidad con eficacia", la limitación del número de mandatos de presencia ininterrumpida en un puesto de responsabilidad ejecutiva y el voto "individual y secreto" de los delegados en el congreso, permitiría, según la propuesta renovadora, convertir al PSOE en un "partido de participación más ligado a la sociedad actual". En la Comunidad de Madrid, señalan, el PSOE debe atender preferentemente a las capas medias urbanas y debe abrir a la presencia de los medios de comunicación "diversas actividades de debate internas".Disminución de rentasLos renovadores sugieren una serie de recetas para atacar la crisis económica. El "pacto sobre rentas equilibrado" que defienden se basa en que patronal y sindicatos "deberían disminuir sus demandas de expectativas y de rentas", como condición indispensable para reducir los costes de producción y competir en los mercados internacionales. También propugnan la disminución de los salarios medios, la limitación de horas extraordinarias y la extensión del trabajo a tiempo parcial.

La reforma del Estado del bienestar debe seguir, según los renovadores de la FSM, un modo de organización que redistribuya la renta "en favor de los que menos oportunidades tienen". Por eso defienden la continuidad del sistema de servicios sociales, sanitarios y educativos. Cualquier reforma, indican, "no puede afectar a ese equilibrio social" que se pretende con este sistema.

"Es preciso mejorar los sistemas para prevenir todo tipo de fraude fiscal y de fraude en el cobro de prestaciones", apuntan. Y recuerdan que la reforma del Estado del bienestar debe incluir una nueva definición de los modos de financiación de los sistemas de protección que existen. "Conservando su carácter universal", explican los renovadores madrileños, "deben tener en cuenta las tendencias demográficas de la población y el equilibrio financiero a largo plazo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 1993