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La minivuelta

Como en todos los enfrentamientos entre el Barcelona y Real Madrid, al final hubo polémica. En esta ocasión el tema de debate fue la minivuelta que efectuaron los jugadores madridistas sobre el césped del Camp Nou. Después de que Sanchis recogiera la copa de manos de Ángel María Villar y el equipo posara para los fotógrafos -el público les chillaba "Tenerife, Tenerife"-, la plantilla del Real Madrid se dirigió con el trofeo al lugar donde se acomoda el grupo radical Boixos Nois, mientras llovían objetos sobre el campo.El vicepresidente Joan Gaspart consideró que la actitud de los jugadores del Real Madrid fue una provocación. "Al público no se le debe provocar en sus sentimientos. En un momento de concordia no se pueden hacer cosas innecesarias".

El presidente Josep Lluís Núñez también se expresó en parecidos términos: "¿Qué querían que les lanzaran? ¿Flores, quizá? Hay que respetar a la afición contraria".

José María Stampa Casas, máxima representación del club madridista en el palco del Camp Nou, se lo tomó con mucha filosofía: "No hay que darle más importancia al asunto. De todas formas, creo que lo de la minivuelta no ha estado mal".

Sólo Cruyff y Koeman supieron estar a la altura de las circunstancias en lo que respecta a este hecho. En opinión de Cruyff, "si se gana una copa, el equipo vencedor tiene derecho a dar una vuelta". Koeman todavía fue más claro: "No creo que hayan querido provocar. Simplemente, estaban contentos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 1993