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Tribuna:
Tribuna

Sin rumbo

La Bolsa española continúa demostrando dos cosas, a saber, que en este nivel de precios no tiene problema alguno, pero que si se acerca al 310% el papel es abundante. Puestas así las cosas, los inversores dedican el día a ajustar posiciones, es decir, a hacer de sus carteras un producto que pueda hacer cara al futuro inmediato sin demasiados problemas. Esta actitud se traduce en una concentración del negocio en apenas 10 valores que casi no varían sus precios, mientras que las ganancias y las pérdidas se acumulan en valores que apenas ponderan en el índice y que negocian unos pocos miles de títulos. Teniendo en cuenta estos datos, puede deducirse que la mayoría de las carteras de valores se componen en un 80% de valores líquidos y que el resto se dedica a apostar. A estas alturas del ejercicio se intenta asegurar al máximo el beneficio obtenido, pero sin renunciar a incrementar con algún reintegro unos resultados tan inesperados como apetecidos. El volumen negociado en esta sesión, casi 21.000 millones efectivos, llegó a una concentración del 78% para 20 valores, lo que confirma que gestores e inversores han optado por nadar y guardar la ropa en este final de año. El resultado de esta actuación fue una subida máxima inicial de 1,41 puntos y un cierre con un avance de sólo 41 centésimas. Los mercados europeos también fueron de más a menos, con un avance del 0,54% para Francfort y pérdidas del 0,08% en París y del 0,24% en Londres. Wall Street marcó el cuarto máximo casi consecutivo al cerrar en 3.764,43, tras subir 23,76 puntos.

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