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CARTAS AL DIRECTOR

El córner de Concha Espina

Para el ciudadano corriente y votante, la ya triste famosa esquina del Bernabéu pasará a la historia, si no se corrige como otra chapuza más y abuso tolerado en nuestro ambiente actual, y esta vez patrocinado por un alcalde del grupo político de la derecha. Para el ciudadano de a pie, que no dispone de datos ni tiene a mano reglamentos difíciles de interpretar, ordenanza o demás disposiciones municipales, ofrece ese asunto un razonamiento sencillo y común: si eso estaba calificado como zona deportiva, por qué se ha cambiado hacia centro comercial importante y discriminatorio utilizando la picaresca los permisos especiales, personas autorizadas en momentos adecuados. Y a se pueden adjuntar para justificarlo razones, motivos u otras blanduras hipócritas.El señor alcalde de la capital, que sabe dar la cara valientemente porque la tiene, nos ha expuesto radiofónica y demagógicamente, en colaboración con la oposición, que se investigará el caso hasta las últimas consecuencias, como si los ciudadanos fuéramos idiotas, cuando presumimos que las consecuencias finales son consecuencia de unos inconsecuentes permisos municipales concedidos y que no debieron concederse. A qué viene ahora la tomadura de pelo de una comisión que analice el caso.

A mí, el señor presidente del Real Madrid, contra el que se conjuran acusatoriamente todas las tintas y todas las ondas de Madrid por una frase "imprudente" con la que se destapa este caso, no sólo no me parece inocente ante la opinión, sino muy simpático, ya que descubre la poca seriedad habitual de hacer las cosas en nuestro país. El señor Mendoza ha tratado de conseguir para su sociedad, el Real Madrid, un espacio de alta rentabilidad en donde no había casi nada, y por eso presumía de ello ante su asamblea, y todo esto se va a quedar, según parece, en un córner o saque de esquina, pero sin meterle gol.

La responsabilidad recae, creo yo, sobre el señor alcalde de Madrid, que además de seguir con las calles muy sucias, de no corregir la doble fila de los coches o el uso de la grúa para este fin prioritario y no como negocio, por ejemplo, nos sale ahora con este lío tan gordo facturado con su consentimiento.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1993