Televisión de barrio con pata de palo

Lá emisora pirata Telemadroño ofrece monográficos de tres horas y 'anuncios' de coches de 30 minutos

"Sobre todo, es la aventura espontánea y romántica de hacer nuestra propia televisión", se ufana Juan José Fernández, director de Telemadroño, la undécima televisión local madrileña, que se recibe en los barrios del centro de la capital. La aventura ha empezado en serio este otoño. Desde el pasado 20 de septiembre, Telemadroño emite todas las noches, a partir de las 21.25 horas, en el canal 29 de UHF. Los niños del distrito de Salamanca abren la programación con los relatos de sus cuentos preferidos.Les sigue el espacio Turbo, dirigido por Jaime Sornosa; El Correcaminos: media hora de publicidad de automóviles disfrazada de informativo. Turbo se alterna en la parrilla de Telemadroño con Bajo las estrellas un magazine dedicado al esoterismo.

Hasta el cierre de las emisiones, a la una de la madrugada, un programa monográfico en directo -La coctelera- ofrece reportajes, encuestas e intervenciones de invitados. Los espectadores telefonean.

Telemadroño cuenta con una plantilla de 45 colaboradores. Cinco de ellos pertenecen a la productora Cuervos y Asociados, que ha diseñado la tele de barrio. Los demás colaboradores altruistas son jóvenes estudiantes de periodismo.

El director de la cadena, Juan José Fernández, describe así su estrategia: "A nosotros nos interesa la publicidad de la tienda de la esquina, que no puede anunciarse en las grandes emisoras". Fernández esgrime el vacío legal sobre las televisiones locales para defender sus emisiones. La docena de llamadas recibidas en el estudio durante el estreno de La coctelera revelan el interés de los vecinos en la tele de su barrio. Pero un recorrido por los bares del distrito de Salamanca confirma que nadie ve Telemadroño, aunque muchos saben que existe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de octubre de 1993.

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